Showing posts with label colaborador. Show all posts
Showing posts with label colaborador. Show all posts

El Guía de Montevideo


Título: El Guía de Montevideo
Autor: alone

Hola a todos, desde estas frías tierras australes les mando un saludo caliente.

El lunes pasado, con mi amigo b, nos embarcamos en el buquebus para atravesar el Río de la Plata hasta Montevideo, ya que quise hacer conocer, a mi amigo, esa ciudad, a pesar de tener poco tiempo (sólo dos días).

Llegamos al hotel, nos instalamos y salimos a recorrer la ciudad buscando un poco de acción, ya que entre nosotros ya eso no se da, nos tenemos archireconocidos.

No pasó nada especial, miramos a muchos chicos atrayentes, pero los uruguayos comenzaban a guardarse temprano debido a la ola de frío polar que azota a nuestras tierras del cono sur americano, así que.... a dormir.

La mañana nos levantó temprano, con frío, cogimos un taxi y nos fuimos al centro... no teníamos idea por donde comenzar... así que a la plaza de la catedral...que en nuestras ciudades de influencia española es siempre el centro. Más perdidos andábamos, y en eso vimos llegar un autobús cargado de turistas con su guía, a quien le preguntamos cómo podíamos hacer para contactar un city tour. El chico nos dijo que tenía sitios en el bus y que luego hablaríamos del pago, eran sólo tres o cuatro dólares!!!!!

Subimos y comenzamos a dar vueltas por la ciudad, fotos van, fotos vienen. A mí me gustó súbitamente el guía, era un hombre de unos 35 años, alto y bien tenido, muy simpático y varonil.

Algo había de especial en ese chico que me calentó, iba vestido con un pantalón ajustadito que ponía en evidencia su paquete y un culo bien proporcionado, marcado por el slip. Como solía pasar hacia atrás por el medio del pasillo, me arrimaba hacia fuera para poder rozarle su anatomía. Más de una vez hice como si nada fuera, hasta que noté que el muchacho pasaba más cerquita mío.... yo a full.

Bueno, así transcurrieron las dos horas de viaje, hasta que en una de las últimas paradas frente a una playa, me preguntó de donde venía y si me había gustado...yo le dije ¿que cosa me gustó de qué?... mmmm bueno, de la ciudad, dijo.

¡Ah sí, mucho! pero hay otras cosas que me gustan más, le repliqué... Se puso un tanto colorinche y me tiró: ¿Qué cosas?... Los uruguayos, le dije... Bueno, ahí alguien se acercó y se cortó el diálogo.

Al finalizar el viaje nos fuimos al mercado de la ciudad donde hay buenos lugares de comida. En uno de ellos entramos casi todos los que veníamos en el autobús, y también entró Jorge (que así se llama el nene).

Coincidimos frente a frente y comenzamos a conversar sobre variadas cosas, le pregunté cuántos tures le quedaban, me dijo que uno, y ahi me atreví a preguntarle si hacía visitas guiadas a una o dos personas, me dijo que no era habitual, pero que sí lo hacía. Entre tanto, mi amigo b no entendía nada, me miraba extrañado y me decía en buen castellano ¡qué morro tienes!, algo así como ¡descarado! jajajaj.

Bueno, le dije al guía que queríamos ver Montevideo de noche y las zonas aledañas, Jorge aceptó y quedó en conseguir un taxi en el que trasladarnos, pasaría a mi hotel a las 7 pm.

Mi amigo desistió, porque quería visitar a unos amigos de la ciudad y luego nos reuniríamos para comer juntos.

Jorge llegó puntualmente a las siete y nos fuimos a recorrer la ciudad, en el fondo, fue el mismo giro de la mañana pero ahora con cierto aire romántico... para mí que no soy muy romántico... pero íbamos sentados los dos atrás, algo incómodos por esa manía que tienen los taxis uruguayos de poner una separación con el conductor, para evitar robos y muertes, que bien venga en USA con autos grandes, pero aquí.... ¡bueno!

Nuestras piernas rozaban constantemente y él no ponía ninguna resistencia, también a veces nuestras manos se estrellaban con el cuerpo del otro, en algún gesto algo (in)voluntario, así transcurrieron un par de horas. Me deslumbraba lo delicado de su acento (ya saben que en el río de la plata, nuestro acento no es nada suave) y su interés por aclararme las preguntas.

Aunque yo en realidad iba más interesado en otros argumentos.

Me contó que era casado y tenía dos hijos, que su trabajo como guía era casi una diversión ya que se ocupaba de otras cosas que no le gustaban mucho.

Así llegó la hora de devolverme al hotel. Poco antes de llegar le dije que si podía invitarlo a cenar, me dijo que llamaría a su casa antes, lo hizo y dijo que sí... me encanta eso de tener que pedir permiso a las esposas ..... cuántas veces me lo he tenido que bancar. O a cuantas esposas soportar para poder usar a sus maridos después.... esas son otras historias. La mina le dio permiso.

Como había quedado con mi amigo de reunirnos lo llamé y me dijo que prefería dejarme solo y se quedaría con sus conocidos, ¡¡¡¡así que a la carga!!!!!

Estuvimos en un lindo restorán en la orilla de la playa, comiendo muy bien y charlando mucho, le conté de mi interés por los hombres y él dijo que era algo que siempre le había llamado la atención pero le costaba hacer caso porque le provocaba mucho miedo. Que estaba totalmente enamorado de su mujer pero que pensaba en hombres cuando le hacía el amor a ella, y que nunca había tenido una experiencia gay.

Más me prendí...

El discurso se fue dando hasta que le dije si quería viniera a mi hotel a quedarse conmigo... se puso muy nervioso y al final aceptó.

Cerca de la medianoche llegamos al hotel (previamente había mensajeado a mi amigo para que no apareciera temprano).

Al llegar, mi Jorgito se puso muy nervioso, medio perseguido, pero todo se calmó al varcar la puerta de la habitación, me acerqué a el y le planté un besazo. Ciertamente no era de los mejores besadores, pero me supo como un bocado de dulce de leche... Estuvimos pegados largo rato acariciando -yo más que él-, sentía su cuerpo temblando de miedo y curiosidad.

Yo, que soy un ávido del sexo, me cuesta respetar los tiempos ajenos e inmediatamente comencé a hurgar donde me apetecía... Pasaba mi pierna por entre las suyas hasta sentir crecer su pene de una manera extraordinaria, esa es siempre una buena señal; una clara respuesta que no deja lugar a dudas.

Comencé a acariciar su pecho, viril y duro, con una vellosidad muy vistosa en esa carne blanca, su atisbo de panza y luego bajaba mis caricias hasta su bulto, que ya desbordaba de esos pantalones ajustados que llevaba puestos.

Lo empujé suavemente hasta la cama y comencé a besar su cuello, me encargaba que por favor no fuera a dejarle huellas.

¡ No me mordás ! que mi mina se puede enterar... repetía jadeante.

Le levanté la camisa y la remera y comencé a besar y lamer su pecho, duro y fuerte, con un dejo de sudor que venía muy bien, rasgos del trabajo de todo un día de ir y venir, hasta que le empapé los pelos del pecho con mi saliva. Le quité la camisa y la camiseta, también los pantalones.

Me envolvió ese agridulce olor característico del cuerpo de un hombre, que a mí me provoca muchísimo morbo -sobretodo en estos tiempos de maniáticos por los perfumes- , quedándose solo en slip, unos calzoncillos algo raídos pero que estrechos se ajustaban dulcemente a su cuerpo, con el pene desbordando de él y una clara mancha de presemen, signo del grado de excitación que el muchacho había alcanzado.

Lo besé entero, a lo que poco a poco fue respondiendo con unos besos cada vez mas cálidos y fogosos, ya su lengua venía en busca de la mía y era él mismo a pedirme que lo besara con cierta dureza, que le mordiera las tetas, que me lo recomiera...

Sus pies y sus piernas tampoco escaparon a este arsenal de besos y lamidas que yo tenía, hasta que poco a poco me acercaba a su pene, aun bajo el slip, y él contorsionándose bajo el fragor de una batalla que siempre quiso librar y que, hasta ahora, no se había atrevido...

Me acercaba a su pene, lo mordisqueaba o refregaba mi nariz sobre él, pero al instante lo dejaba, y el pibe se quedaba con una gustito inacabado.... se notaba que estaba probando sensaciones nuevas.

Le quité poco a poco el calzoncillo y ese penetrante olor a cuerpo viril me envolvió y me hizo calentar mucho más.

Comencé a besar su ingle, sus bolas, a tocar suavemente su hoyo, sintiendo como le producía descargas eléctricas mis manos aproximándose a ese territorio virgen.

Su pene no era de gran tamaño pero sí de grosor evidente, circuncidado y más morocho que el resto de su cuerpo, la peluria que cubría su virilidad era muy abundante, también su orto estaba muy peludo.

Mi lengua se volvió loca lamiendo y chupando esa verga magnífica, que a cada rato expulsaba un ácido presemen, pero esa tensión crecía cuando junto con lamerle la pija yo le introducía mi dedo en su ano... para luego levantarle las piernas y comenzar un lindo beso negro...

Así estuvimos largo rato, hasta que le pedí que se pusiera de cuclillas para poder escarbar mejor su ojete con mi lengua y mis manos, hasta producir descargas de electricidad que lo hacían gemir de placer.

Luego le pregunté si quería mamar mi pija, me dijo que bueno, y entre lamidas y mordiscos y sus dientes que me provocaban algo de problemas, hizo la primera mamada de su vida, degustando mi verga como si fuera un manjar.... estábamos tan empalmados que casi casi acabábamos en cualquier momento

Me despegué un momento de él para buscar unos condones y le puse uno con mi boca, y como el muchacho seguía duro como piedra me senté sobre su abdomen para encajarme esa pija, y que comenzara a excavarme sin piedad, fuerte y violento como a mí me gusta.

Comenzó a follarme de manera extraordinaria, el grosor de su pene no impidió que entrase hasta el fondo y rápidamente, debe ser porque han sido muchos quienes han ido haciendo camino en mi culo, que ya se encajan solas las vergas... Comencé a moverme sobre él, a acariciar su velludo pecho y a tocar cada parte de su cuerpo con fuerza, evitando apretones que pudieran haberle delatado luego frente a su mujer.

Después me puse con mis piernas sobre sus hombros y sentí como esa cabeza grande me penetraba de una manera increíble y como chocaba contra las paredes de mi ano.... hasta provocarle espasmos que lo hicieron derramarse dentro mío y caer aflojado sobre mi pecho fundiéndonos en un abrazo lindo y un apasionado beso.

Todo ese desenfreno después de un día de trabajo agitado, produjo un cansancio muy tierno que nos hizo estar amarrados un largo rato.

Le pregunté si quería que le penetrara, me dijo que sí lo quería pero le daba algo de temor, que se lo hiciera con suavidad.

Y así también me tocó a mí el turno de estar dentro suyo, por primera vez, dentro del culo de un macho, pero ese será motivo de mi siguiente relato.

No podía dejar de compartir esta alegría que me trajo Montevideo, aún tengo su olor pegado a mí, y eso no suele pasarme más que con algunas personas con las que tengo sexo y con las que realmente me involucro.... no sé cuando volveré a Montevideo pero lo cierto es que volveré a hacer ese tour, aunque lo tenga todo re conocido.

Besitos con sal del río de la plata.


alone

Un amor en Roma... MONTE CAPRINO



Titulo: Un amor en Roma... MONTE CAPRINO
Autor: alone

Era una de esas tardes de octubre, en que Roma vuelve a ser delicada y amable. Se marcha el calor y las preciosas puestas de sol sobre los montes la vuelven más espectacular de lo que es.

Suelo caminar por los foros imperiales, haciendo el parque que se halla detrás del capitolio y que los romanos llaman el Monte Caprino (por lo de las cabras que pastaban allí).

Ese lugar es un ámbito turístico durante el día, un solaz en medio del calor romano; pero al atardecer se vuelve una guarida de hombres buscando un amor rápido, para sentir una mano cariñosa, un abrazo que compartir o simplemente un sexo que estrujar. En muchas guías gay se recomienda este sitio como un buen lugar de remolque pero se aconseja precaución por los rateros y los polis (más de una vez le he hecho algún “servizietto” a un poli, que en vez de darme la multa se ha ido muy contento apuntando mi teléfono para una próxima vez...)

Suelo subir por la escalinata que da al frontis del Teatro Marcello, allí me siento en algún escaño y espero... no falta algún chico que anda por ahí, o algún viejete en onda “voyeur” esperando poder otear algo y, aunque las autoridades municipales han decidido precintar el lugar, las hábiles manos han roto la red y se puede buscar algún lugar apartado para dar rienda suelta al amor prohibido. Aquí vienen muchos chicos, algunos de ellos muy jóvenes –se dice que el Monte caprino es un buen lugar para iniciarse en la ruta gay- además al estar cerca de los lugares sagrados del imperio, los dioses del amor te echan una mano y siempre te marchas satisfecho del lugar. Es un sitio interracial y puedes ligar con mucha gente de los lugares más diversos.

Hacia allí me encaminé aquella tarde, comenzaba a ser agradable la temperatura, luego de un tórrido verano romano; de vuelta al trabajo y a la vida normal sentía ansias de algún encuentro y nada mejor que ir al M. Caprino para saciar esa sed de sexo. Luego de varias vueltas por el lugar; un sube y baja por ese lugar que tanta historia ha visto y por el cual tanta vida ha pasado, había pasado mucho tiempo, había algunos marroquíes que se ofrecían por unas pocas liras, poniendo en evidencia su bien dotada sexualidad, pero a mí no me suelen gustar los mercenarios. Ya casi me marchaba sin haber dado punto cuando veo pasar un chico muy bello, con su pinta de turista perdido que me pregunta algo.

Hablaba español, como yo, pero un español de esos machacados como lo hablan en el Río de la Plata; le dí algunas indicaciones y nos sentamos bajo un añoso plátano, con la vista puesta en el foro imperial que se desparramaba a nuestros pies; casi visualizando el trajín de los romanos y las antorchas de los templos y casas que hoy están convertidas en espléndidas ruinas.

Mi vista se bañaba en sus ojos azul profundo, era un muchacho bestialmente bello; no muy alto pero con todo bien puesto en su lugar. Venía del Uruguay, viajaba solo –su padre le había regalado el viaje- hablamos de muchas cosas, de Roma, de su gente, de Sudamérica; de esta lengua maravillosa que nos unía y nos permitía comunicar.

Pasaron varias horas (tres o cuatro, no me daba cuenta) muchos chicos en ligue pasaban delante nuestro y reparaban en esa belleza digna de probar. Antinoo (no es su nombre pero me evocaba al joven amante del emperador Adriano) también reparaba en ese “via vai” de hombres que se seguían y se encontraban. A un cierto momento me preguntó qué significaba ese trajín, le expliqué en qué consistía y qué era lo que buscaban. Él me preguntó si yo también buscaba lo mismo, le respondí que sí y que me gustaban mucho los chicos y que me apetecía el sexo anónimo. Que era un frecuentador de ese lugar, etc.
Así nuestra conversación giró hacia el tema gay; pasó mucho rato más, era de madrugada, y luego intentó despedirse de mí. Me ofrecí a acompañarlo hasta su hotel. Antes me aparté de él un poco para orinar, él hace lo mismo y desenfunda un sexo bellísimo; blanco rojizo, que al dirigir mi mirada comienza a ponerse duro.

- ¡Eh, macho! Parece que ha hecho efecto la parlata! -le dije.

Él se me acercó y puso sus labios sobre los míos. Atiné a bajar sus pantalones y disfruté mamando un sexo joven y anhelante, sabía que era su primera vez que lo hacía con un hombre, que con su novia mucho, pero la conversación... y hablaba casi justificando su mariconismo casual de chico lejos de su casa y en un lugar lleno de magia.

Me lo llevé a casa y allí se quedó conmigo cuatro días, renunció a todos los tours que había reservado, yo me convertí en su guía de Roma, en su amante, en su hombre-mujer. Hablábamos mucho (los de la Plata tienen esa virtud) pero su ineptitud sexual fue compensada con una ternura que me demostraba una y otra vez ese Amante insaciable... le gustaba que le chupara su herramienta, en los lugares más increíbles, muchos recónditos romanos guardaron nuestro secreto, algún cine para adultos, un polvo robado en un tren, ese fantástico sexo en la Via Appia, mientras de lejos nos miraba un señor que se pajeaba etc. Me amó muchas veces, entraba y salía de mí como si se acabara el mundo.

Su pene estaba siempre dispuesto a penetrarme, bastaba un roce por sobre sus jeans para que el asunto se encabritara y buscara la guarida más mía. Su forma de besarme entero, esa manía mía de ser mordido en la espalda y la nuca era para él una diversión y para mí la puerta del paraíso. Era capaz de regalarme tres o cuatro orgasmos y seguía tan bien dispuesto para el próximo. Su lengua se perdía en todos mis rincones, mi boca le buscaba y bramaba por más y más.

Fuimos a “Il Bucco” -una playa gay en el litoral romano-, allí a la luz de un tibio sol de otoño pude ver toda su desnudez y su belleza, era fantástico, los demás ojos reparaban en este ejemplar de ensueño que me acompañaba. Aquella tarde formamos tríos y grupos con varios chicos, pero el resto era como si no existiera, sólo Antínoo para mí.

Llegó aquel fatídico día en que tenía que marcharse de Roma, había pasado una semana, nos dimos un largo beso en plena calle, hacía mucho que no lloraba por alguien y aquel día al acompañarlo al tren lloré mucho, partía para Viena y nunca más le vería... pasé días muy tristes por su falta, pero en el recuerdo quedaba una magia que hasta el día de hoy no he vuelto a probar en los cientos de amantes que he tenido.

Me llamó desde Alemania, que le hacía falta, que se sentía solo, que gracias por todo, y yo a más no poder. Así fue como me decidí ir a su encuentro, estuvimos en Colonia dos días, y pudimos repetir lo aprendido en el otoño romano. Hasta la tarde en que nos despedimos, luego de una frenética noche de amor... nos despedimos... para siempre.

No sé qué será de él, dónde estará... me apunté su dirección y una vez le envié una tarjeta pero no tuve respuesta. Casi me voy a verle una vez que me hallaba en Bs. As., pero desistí; su recuerdo, su pasión, su cuerpo maravilloso, su sexo enorme y potente siempre han quedado en mi recuerdo.

Hace unos días me hallaba en el mismo lugar donde nos conocimos y me puse a recordar este hecho y he querido compartirlo con ustedes. Un amor hallado en Roma que me hizo tocar el cielo.

Uomini innocenti dagli istinti un pò bestiali, cercano l’amore dentro ai parchi ei lungo i viali (Battiato)


alone

Temporeros


Título: Temporeros
Autor: alone


Mi campo no es de una gran extensión pero tiene una tecnología que lo hace de gran productividad. El verano austral - estoy en la zona central de Chile- produce que mucha gente se mueva buscando trabajo en la producción de la fruta.
Es así como cada año llegan muchos jóvenes a trabajar como "temporeros", es decir, se quedan por dos o tres meses en un lugar y luego se marchan a otro.

Yo habilité un lugar donde los hombres puedan quedarse a vivir -huelga decir que prefiero los hombres para que me trabajen…..- con algo de comodidad. Llevo una buena relación de empleador con ellos. Mis amigos gay se deleitan cuando me visitan.

La historia que narro acaba de pasar. Luego de año nuevo llegó del sur un grupo de diez muchachos, su edad promedia los veinte años, quedaron trabajando a principios de Enero en el fundo, viviendo acá; yo suelo estar mucho en el lugar de campamento; me gusta mirarlos sobre todo cuando solo los cubre un pequeño short y dejan sus cuerpos a la luz de este tórrido sol.

También a eso de las seis me doy unas vueltas por la zona de las duchas y, hay que ver cuanto goce viendo esos cuerpos jóvenes, apretados e incitantes.

Ellos murmuran, lo sé, que el "jutre" (patrón) es medio raro, que los mira mucho, y a mí me gusta este jueguito, para ellos es casi un honor que el caballero los mire.

Bueno, del grupo que llegó hay tres muchachos, Adrián, Alberto y Javier que los he empleado para que se ocupen del jardín y del aseo de mi casa, me cuentan que esto les ha acarreado la envidia de los demás. Y el mote de ser los que se trancan al patrón.

Es que son demasiado buenos para perder la oportunidad de gozarlos.

Adrián vino primero, tiene dieciocho años, un morocho bello y vivaz, le pedí que me pintara la cocina, en ello estuvo todo un día y por la noche le dije que se bañara en mi baño, tanto podía dormir en la pieza de alojados.

¡Quítate la ropa afuera para que la lavemos! Le dije. Me respondió que él mismo la lavaría, que no me preocupara, hasta que finalmente se desnudó delante de mí. Mamma mia! El muñeco estaba de miedo, un cuerpo moreno y perfecto, una peluria que le bajaba por el vientre y unas piernas apretadas y peludas.

Le dije que estaba muy bien, me dijo que así se volvían los campesinos, con tanto trabajo, y no hacía falta más ejercicio.
Se volteó y aprecié su pene, ¡que linda presa!, mi excitación subía cada vez más.
Se dio un baño, le dije que usara la tina, me dijo que jamás se habia bañado en una; la llenó y yo entre a echarle sal y jabón.
Le pregunté si quería un masaje en los hombros, me miró extrañado y me dijo que bueno.
Bueno, una vez que el muchachín estuvo relajado le comencé a lavar el pelo y le pedí que se levantara para restregarlo con la esponja, me miro más extrañado aún, comencé por su pecho, sus nalgas y luego me detuve en el vientre. Le dije que se tirara el capullón para afuera para hacer un buen aseo y sacar la ricotta, no es circunciso. Ahí me dijo que él se lavaba solo, que no le gustaba eso y que por si acaso no era maricón.

Pero usó un tonito casi de misericordia, es que estaba hablando con el patrón…

Le dije que no temiera, que me gustaba hacerlo y que me disculpara si lo había molestado.
No pasaron cinco minutos y mientras lo secaba comencé a besar sus hombros, Adrián temblaba y me dijo que nunca había hecho nada con nadie, ni siquiera con una novia que tuvo que solo le había tocado -corrido mano- yo le dije que me gustaba desde el inicio cuando llegó y que solo quería que se quedara a dormir conmigo esa noche. Él se giró y mirándome a los ojos me di cuenta que estaba durísimo. Le besé como a pocos y le dije que esa noche sería muy feliz.

Él se fue al campamento, y con la excusa que debía trabajar de noche en la pintura, volvió a mi casa. Rosa, mi empleada, que me adora, lo atendió muy bien, le hizo comer y le pasó una ropa cómoda y decente, no sin antes advertirme a que tuviera cuidado con estos niñitos…

Bueno, esa noche fue intensa, el Adrián resultó un potro, al final no me dejaba dormir, me abría el culo con sus dedos y por lo menos me penetró nueve veces, recuerdo esa gran noche (será motivo de otro relato….)


La mañana siguiente continuó el laburo, le pedí que se ocupara de los cuartos traseros que necesitaban un arreglito, le pregunté si no conocía alguien para el jardín que supiera con las máquinas podadoras; me aludió a Alberto y le dije que me lo trajera.

Alberto es un chico largo y buenmozo, blanco casi lácteo con unos ojos pardos maravillosos. Se quedó conmigo en el jardín y para otros servicios. Alberto y Adrián me dijeron que si acaso no tenía curro para su amigo Javier, que los tres siempre andan juntos y él estaba solo. Bueno, le dije que se ocupara de la piscina y así lo tres están trabajando para mí viviendo en unos cuartos en el patio trasero.

Javier es muy hermoso, es un churrazo, tiene 28 años, y un cuerpo de miedo. Un día que limpiaba la piscina, una tarde calurosa, le dije que por qué no se metia al agua; al menos si lo hizo nunca lo habría hecho ante los ojos del Patrón. Me dijo que estaba sudado y que solo tenía esos bermudas.

Le dije, pero si quieres quítate la ropa, tanto no hay nadie y nadie puede ver. Yo en tanto me quité el bañador y me tendí a la vera del agua. Con mi culo al sol. Javi se quitó su camiseta y los pantalones cortos y no llevaba nada debajo. Admiré un colgajo enorme, en reposo media casi 13 cm. Y con el glande expuesto, como a mí me gustan.

Se metió bajo la reguera y luego se lanzó al agua, comentábamos lo buena que estaba y luego me metí yo, así comencé a acercármele y en un dos por tres le acariciaba con mi rodilla su pollón, y vi como casi automáticamente se erguía majestuoso.
Hablamos y me contó que había estado liao con varios tipos, aunque él prefería las mujeres pero que hay que darle al cuerpo lo que pida.

Recuerdo que hacía un calor enorme, pero estaba yo tan cachondo caliente que me volteé súbitamente para que Javier me empalase, y fue literalmente un empalamiento, su polla mide casi 26 cm. Aunque mi orto -culo- está entrenao igual el placer se sumaba al dolor, lo hicimos en el agua aunque antes de acabar nos salimos y terminamos en el pasto.

Esa noche Javier se sumó a Adrián en mi cama, hicimos de todo incluso logré penetrar a Javier, después de mucho insistir, debo confesar que mi fantasía total es poder follarme al machito que me acaba de follar. El climax de mi goce es empalarme a un macho.

Alberto me ha salido más duro, me esquiva y solo le he mamado su polla roja, hace unos dias le vi pajeándose con unas revistas gay que tengo en casa pero no le he dicho nada.

Javier me gusta mucho, en una de esas no lo dejo marchar en Abril cuando acaba la temporada, he salido mucho con él y tiene un savoir faire enorme así que no me hago problemas en presentarlo como un amigo a mis amistades; es un tipo con más mundo y me gusta, me besa como pocos… pero ya veremos.



alone


Qué manera de despedir el verano



Título: Qué manera de despedir el verano

Autor: Knox



Era el último viernes de vacaciones de verano y yo me preparaba para una noche sin mucho alboroto, una amiga me había invitado a una tocada de Bossa en un bar de improvisaciones que tendría la banda de unos amigos suyos. Dijo que sería divertido bailar un rato y quedarnos a la fogata que harían para despedir el verano. Era un bar pequeño con piso entablado y el ambiente estaba bastante alegre, mi amiga bailaba junto a su novio música flamenca que se había puesto a tocar el guitarrista y los otros invitados aplaudían y reían. Yo por mi parte, pegado a la barra, ya iba por mi tercer vaso de ron con limón. Empezaba a aburrirme un poco cuando en la entrada distinguí a uno de los chicos con los que me había graduado del colegio. Era Simón, llevábamos un año fuera y durante el bachillerato no fuimos amigos, apenas saludábamos. Cada uno había tomado un rumbo distinto, yo ingresé a Arquitectura en la Universidad Estatal y él estudiaba Comunicación en la Universidad Católica. Fue fácil reconocerlo, no había cambiado mucho y aparte del hecho de que el condenado está muy bueno, siempre me alegra encontrarme con alguien conocido; así que me acerque a saludarlo.

Él estaba en la entrada del bar viendo hacia afuera. Me le acerqué tomándolo por las nalgas –como hecho el chistoso, porque estaba seguro que le arrancaría una sonrisa. Lo había sorprendido un par de veces mirando a otros chicos en la clase de natación– ¿Ya no saludas a los viejos conocidos? –le pregunté hablándole muy cerca del oído. Sorprendido por la nalgada, regresó a ver y se sorprendió al encontrarse conmigo.

-¡José! No es eso, solo que no te había visto –dijo mientras me abrazaba– ¿Cómo estás?

-Bien, pero empezaba aburrirme un poco. Menos mal llegaste. Ven, te invito un trago –dije tomándolo del brazo mientras nos dirigía a la barra.

-¿Cómo así por acá? –le pregunté ya sentados con trago en mano.

-El que toca los bongós es amigo mío, de la época del conservatorio.

-Ah, cierto que tu estudiabas música.

-¿Y tú?

-¿Ves a la chica de la falda café que está bailando por allá? Es mi amiga y dijo que sería divertido venir. Luego se puso a bailar con el novio. –dije riendo.

-Muy buena la música.

-Sí ¿verdad? Si hubieras venido más temprano habrías oído tocar a toda la banda. –Entonces pusieron una salsa a sonar por los parlantes. Era Persona Ideal – Me encanta esta canción ¿quieres bailar?

-¿Cómo? ¿Aquí?

-¿En dónde más? –le dije riendo y sacándolo a bailar.

Empezamos a pegarnos cada vez un poco más, él me tenía por la cintura y yo a él. Apoyé mi cabeza sobre su cuello y exhalé fuerte. Dábamos una vuelta cuando le pregunté –¿Te consideras exhibicionista?

-¿Exhibicionista cómo?

-¿Te besarías con otro sujeto en medio de estas personas?

-No sé, ¿tú?

-Sólo mírame –dije mientras levantaba el rostro para besarlo. Nos besamos largo rato mientras los asistentes silbaban y vitoreaban. –Nunca falta la gente ridícula, pero eran amigables. Lo hacían en buen plan.

Nos quedamos bailando hasta la una de la mañana cuando ya no quedaba casi nadie. Le pedí que nos sentáramos en la barra, aproveché para pagar la cuenta de lo que habíamos tomado y ya con mis tragos encima aproveché para sacar un condón de mi bolsillo y metérmelo bajo la manga, acerqué la mano a su rostro e hice el viejo truco de sacárselo de la oreja –Esta noche tengo muchas ganas de coger.

-¿Y cómo le vas a hacer? –me preguntó guiñando el ojo.

-Quiero coger contigo –dije llevándome una de las esquinas del condón a la boca y poniendo cara de perro mojado.

-Pero yo… Tengo novia. Y además nunca he estado con otro chico.

-Eso ya lo suponía, se te nota lo tímido. ¿Pero si has estado con chicas verdad?

-Sí.

-No hay mucha diferencia, sólo que esto es mejor. Para todo hay una primera vez –dije acercándome para besarlo– ¿Viniste en tu carro?

-No, vine en taxi.

-Entonces todo listo, ten las llaves del mío. Lo tengo en el parking que está pasando la iglesia de Fatima, desde aquí nos vamos caminando y tú que estás menos ebrio conduces. Si tomas por la Eloy Alfaro vamos a estar en cinco minutos en un sitio donde alquilan habitaciones. ¿Tú no te lavas bien las orejas verdad? –dije sacándole otro condón de la oreja. El rió, me dio un beso y salimos juntos del bar.

Ya en la habitación se había muerto el chico tímido, tenía sus manos por todo lado. No parábamos de besarnos, dando de tumbos contra las paredes a cada rato. Le acaricié el cabello mientras me besaba el cuello. Empecé a desabrocharle la camisa, cuando ya tenía abiertos dos botones metí rápidamente la mano para acariciarle uno de los pezones. Él tomó el saco que traía puesto y me lo quitó dejándome en camiseta. Metió la mano por debajo y la pasó por mi abdomen hacia arriba y hacia abajo –¿Cómo sabía lo mucho que eso me excitaba?– Terminé de desabrocharle la camisa y se la quité, descendí para besarle el pecho y luego bajé lentamente besándolo por toda la línea de la mitad del abdomen, le besé el paquete a través del pantalón y le di una suave mordida. Le aflojé la correa y le bajé los pantalones. Tomé su verga con las dos manos, estaba muy caliente y turgente, se la besé de arriba hacia abajo mientras él me acariciaba el cuello. Empecé a mamársela mientras le acariciaba los muslos, llevé mis manos hacia atrás para agarrarlo de las nalgas a lo que él respondió apretándolas, llevé uno de mis dedos hacia la mitad y empecé a jugar pasándoselo por el culo. Con la otra mano me ensañé contra uno de sus pezones. Podía sentir lo excitado que estaba. Él me tomó de los brazos y me levantó, nos volvimos a besar mientras me quitaba la camiseta.

Me desabroché el pantalón y me bajé los calzoncillos, así quedamos verga con verga, sintiendo cada uno la tibieza del otro. Empezamos a masturbarnos mientras él me pasaba la mano por la espalda de arriba hacia abajo, utilizando solo las yemas de los dedos cuando llegaba a mi cuello. Empecé a lamerle las orejas y él me masturbaba cada vez más rápido. Nos detuvimos un momento para quitarnos los zapatos y deshacernos por completo de los pantalones.

Me le puse de espaldas, me incliné un poco, tomé su verga llevando el brazo hacia atrás y me la puse en el culo, empecé a masturbarlo con mi culo moviéndome rápido de arriba hacia abajo para darle a entender que quería que me penetrara, mientras él me masturbaba y con la otra mano me sostenía del pecho. Se inclinó hacia mí para besarme el cuello y con la mano libre le acaricié el cabello. –Quiero que me cojas –le dije.

Entonces empezó a darme de pingazos en la parte baja de la espalda, estaba tan mojado que con cada pingazo me dejaba húmedo. Me dio la vuelta y me abrazó fuerte hacia él. Podía sentir la tibieza de su verga y de su abdomen bajo. Me llevó hacia la cama, se puso el condón y me penetró Con un pie mío sobre cada hombro suyo. Empecé a gemir y el descendió para besarme, entonces lo tomé del culo con las manos y lo traje hacia mí para que me penetrara más profundo. Envolví su espalda con mis piernas para que nos quedáramos así y el siguió besándome.

Regresó a su posición anterior con uno de mis pies sobre cada hombro suyo. Bajé uno de los pies para acariciarle el pecho con él. Y con una de las manos le acariciaba el abdomen de arriba hacia abajo. Él se fijó en que no tenía ninguna mano sobre mi verga dura y comenzó a masturbarme.

-Ven aquí, bésame –le dije volviendo a apretarlo contra mí. Me llevé la mano a la verga y con el calor de su abdomen bajo sobre ella me corrí. Cuando él se reincorporó le esparcí mi semen con la mano sobre todo su abdomen.

Siguió penetrándome fuerte y profundo de nuevo lo tenía abrazado con los pies por la espalda baja y con las manos le acariciaba el resto de la espalda y el cabello. Empezó a gemir fuerte cuando se corrió, en cuanto lo hizo, descendió suavemente para quedarse recostado sobre mi pecho. Aproveché para darle un beso en la mejilla mal afeitada, pero esa sensación rasposa se sintió genial. Así lo tuve abrazado sobre mí un buen rato. Cogimos tres veces más esa noche hasta caer dormidos.

A la mañana siguiente lo encontré dormido sobre mí. Se veía muy guapo, pero los dos apestábamos a mil rayos. –Despiértate guapo –le dije mientras le daba un beso en el cabello– ¿Cómo amaneció el mejor culo de los egresados 2009?

-¡Hola! –dijo abriendo los ojos y levantando el rostro para darme un beso– Apestas –dijo volviendo a hundir su rostro en mi pecho

-Tú también y yo no ando por ahí quejándome.

-Lo de anoche…

-Tú también querías ¿verdad?

-Sí, pero ahora tengo novia.

-Tienes novia y cogiste conmigo cuatro veces anoche.

-A lo que me refiero es a que pudimos haberlo hecho desde el colegio.

-Yo no sabía que también te gustaban los chicos.

-Pero sí hasta me había fijado en ti. Eres un gil.

-¡Tú eres un gil! Yo también me había fijado en ti –dije dándole una palmada suave en el trasero– Es solo que en el colegio, con todos los otros chicos por ahí como para andar haciendo chisme de uno…

-Tienes razón… –dijo poniéndose de pie para empezar a vestirse.

-¿Qué hora es?

-Las once y media

-¡Mierda! Mejor nos apuramos antes de que nos cobren un día extra. Busca mi tarjeta en los bolsillos de mi pantalón y baja a pagar porfa.

-Mejor que nos cobren el día completo –dijo volviendo a ponérseme encima– Así nos quedamos desquitando.

Me hizo matar de la risa -¡Qué! ¡Quita! Con la de cosas que tengo yo que ir a hacer. Me saliste más insaciable que la Paris Hilton –le dije haciéndolo a un lado para empezar a vestirme yo también.

-Oye ¿y esta foto? Preguntó sacando algo de mi billetera.

-Es la foto individual que me sacaron para el anuario. Siempre la llevo en la billetera.

-Sales muy guapo.

-Gracias, se hace lo que se puede.

-¿Me la puedo quedar?

-Por supuesto –dije tomándolo por los hombros desde atrás y dándole un beso en la mejilla– A esta hora no debe haber nadie en casa de mis padres ¿Quieres ir a desayunar allá? De paso aprovechas y te das un duchazo.

-Mejor me pasas dejando por mi casa, estamos como a diez minutos.

-De acuerdo –dije abrazándolo fuerte, así nos quedamos largo rato.

-¿Me vas a llamar? –le pregunté con el carro frente a su casa antes de que se bajara.

-Sí –dijo dándome un beso antes de irse.

El lunes siguiente cada uno empezó el semestre de otoño. Supe por nuestros amigos en común que había terminado con su novia, pero todavía no ha llamado.


Knox


Ver todos los relatos de este autor





¿Quieres ser colaborador de la página?

Si escribes relatos eróticos de temática gay y te interesa publicitar tu blog o simplemente publicar algo tuyo en esta página, envíanos tu relato a esta dirección: relatogay@gmail.com


Ir a la lista de Relatos

La Vie en Rose




Título: La Vie en Rose
Autor: José

Invitado a Río de Janeiro y con dieciocho años me preparé un mes antes.
Enero fue testigo de largas horas al sol y de la deliberada negativa a cortarme el pelo, conseguí el aspecto deseado cuando el espejo aprobó el efecto que mi piel y mis rulos buscaban provocar.
Inquieto me embarcaría en el puerto, en una nave francesa que se llamaba “Bretagne” .Debía viajar con un matrimonio agradable, que no deseaba cuidar a un adolescente ruidoso y movedizo .Mi libertad de acción estaba asegurada.
Al subir al barco me asignaron una cabina con dos camas.
- ¿Todo para mi? -.Pregunté.
El camarero que chapurreaba el español me contestó:
-No, esta noche en Montevideo, sube otro pasajero-
Ese día me dediqué a hacer un estudio de situación, en el puente de mi camarote había una hermosa pileta de natación, rápidamente saqué mi colorida colección de zungas, nunca usé las detestables bermudas, que solo ocultan el cuerpo y son incómodas.
Me coloque una roja, me miré al espejo estaba bien bronceado, resultado de largas horas al sol en el jardín de mi casa Me gustó el resultado y salí.
Para mi desilusión en la pileta solo había matrimonios de cuarenta para arriba, pálidos, untándose crema para el sol, nada más deprimente, nadie de mi edad.
Debo confesar que mi objetivo era tener una aventura a toda costa, hasta ese momento solo había tenido dos relaciones en el colegio, y si bien sexualmente no nos privamos de nada, muchas cosas las hacíamos según pensábamos que mandaba la técnica, pero lo que yo gozaba en extremo eran los besos y las pajas compartidas .Estaba decidido a llegar mas allá.
Ese día en el barco me aburrí soberanamente.
Al atardecer llegamos a Montevideo, quizás el pasajero que subía era mi oportunidad,
volví a la cabina, me recosté en slip sobre mi cama y esperé. Cuando se abrió la puerta entró un señor mayor de cuarenta, muy peinado, muy planchado, con mucho gel y con un perfume denso y dulzón.
Pensé- ¡no tengo suerte!-. No me quitaba los ojos de encima, y a la hora de cenar compartió nuestra mesa; cancheramente se dirigía hacia mí como pibe y cada vez que podía me tocaba.
Al regresar a la cabina para dormir fue la primera vez que tuve vergüenza de estar desnudo, me fui al baño, me puse el pijama, volví a la cama y me tapé hasta la cabeza.
Al día siguiente el camarero apiadado de mí me recomendó:
-En el puente de tercera clase han instalado una pileta de lona, hay muchos chicos-.
Salté y bajé por las escaleras, esta vez con una zunga blanca .Llegué a tercera y me encontré con bastante gente de mi edad muchos europeos que volvían a sus casas luego de haber viajado por Latinoamérica, en su mayoría mochileros, todos en pareja .Suspiré,- este viaje me esta matando-, pero bueno, era mejor que los señores blancos y aceitosos, podría jugar a la pelota.
Efectivamente los días siguientes los pasé en la cubierta de tercera y muy divertido.
La noche previa a llegar a Río se organizó una fiesta con espíritu de carnaval, se suponía que había que estar elegante así que me esmeré. Mientras nos vestíamos el uruguayo me dirigía frases de doble sentido, yo sonreía cortésmente, pero tanta plancha, tanto acicalamiento tanto gel y tanto perfume no ayudaban a cambiar la situación.
La fiesta fue un desastre, aburrida, linda música y un ambiente pendeviejo, en donde el único pendejo era yo.
Pasada medianoche decidí ir a visitar a los amigos que tenía en tercera, cuando llegué los busqué pero el capitán los había invitado, habían subido por otra escalera y no nos habíamos encontrado .A pesar de la música que llegaba a mis oídos nada me parecía excitante.




Antes de regresar decidí pasear por la cubierta, una hermosa luna daba una gran espectacularidad al barco y al mar, me sentía Leo Di Caprio en el Titanic, me apoyé en una baranda.
De repente un haz de luz artificial me alumbró, alguien a mis espaldas había abierto una puerta, unos pasos sonaron y escuché una voz que decía:
-¿Aimes tu la lune?-.
Me dí vuelta, alto, rubio, en musculosa, brazos y pecho hermosos de trabajar y no de gimnasio, pantalones blancos ajustados a piernas marcadas y una sonrisa sobradora .Un marinero francés al que había mirado y descartado por imposible me miraba fijamente. Yo empecé a temblar, con un hilo de voz contesté:
-Oui-.
Se acercó se reclinó sobre la baranda y agregó:
-J´me appele Pierre et vous?-.



Sentía frío y calor, la garganta se me cerró, conseguí murmurar:
-José-.
Me tomé de la baranda y miré al mar, al segundo la mano de Pierre calentaba la mía, al otro segundo ya estaba dentro de la suya.
Mano con mano me miró. En ese momento la música que llegaba de la fiesta cambió:

Quand il me prend dans ses bras
il me parle tout bas,
je vois la vie en rose.
Il me dit des mots d'amour,
des mots de tous les jours,
et ca me fait quelque chose.
Il est entre dans mon coeur
une part de bonheur
dont je connais la cause.
C'est toi pour moi. moi pour toi
dans la vie,
il me l'a dit, l'a jure pour la vie.
Et des que je l'apercois
alors je sens en moi
mon coeur qui bat



Pierre, con una hermosa sonrisa me dijo:
-Edith Piaf, pour nous-.
Su brazo derecho rodeó mi cintura, con el izquierdo tomó mi mano y la apretó junto a la suya, contra su pecho, empezamos a bailar, me tranquilicé, su dureza se apoyo en mi abdomen. Su mano pasó de mi cintura a mi cabeza, sus dedos se metieron entre mis rulos nos miramos y nos besamos .Lentamente y al ritmo de la Piaf nos fuimos acercando hacia la puerta abierta, daba a su camarote.
Una cucheta desordenada.
Una luz blanca e impersonal, fue prontamente eliminada por Pierre, descubriendo una ventana en lo alto de la puerta que abría paso a la hermosa iluminación lunar, que alumbró nuestros silenciosos besos .Solo atinaba a responder a la pasión con que acariciaba mi cara y mi pelo. Lentamente me desabotonó la camisa mientras besaba mi pecho, se arrodilló, me abrió el cinturón, bajo el cierre de mis pantalones, me sacó los zapatos y de pronto me sentí elevado por el aire alzado por sus potentes brazos, con mi cabeza reclinada en su hombro se acercó a la cama en donde me acostó, mis brazos alrededor de su cuello no le permitían separarse, comenzó a besarlos, destrabó el nudo de mis manos y se incorporó.
Mientras lo observaba se desnudó, percibía la mirada inquisitiva de sus ojos marrones y sin la menor vergüenza exhibí mi desnudez.
Estiré mis manos y acaricié sus ondulados cabellos mientras su cuerpo buscaba lugar al lado del mío, lo entregué renunciando a su posesión, pero me hice dueño del suyo. Se arrodilló en la cama y me descubrió en toda su magnitud su esplendida verga que acercó a mi boca y recibí desesperadamente. Con una mano sostenía mi cabeza para que chupara, con la otra me acariciaba, lo mire, sonreía, tomó mi pija y comenzó a pajearla y con un gemido largo eyaculé.
Lleno de vergüenza aplasté mi cabeza sobre su pecho pero las caricias continuaron, separó mi cara comenzó a besarla mientras me empujaba hasta dejarme acostado .Su lengua imprevisible lamia mi cuerpo, mi sudor y mi semen .Yo a mi vez acariciaba una piel lampiña y dura, llegue a sus axilas; peludas y mojadas se abrieron a mis caricias, mientras musitaba palabras inentendibles en francés, pero claras en su sentido.
Nuevamente y a través de la puerta los ecos de la fiesta llegaron:

Si tú no existieras
¿dime porque existiría yo?,
para arrastrarme en un mundo sin ti
desesperado y sin reproches.
Y si tú no existieras,
intentaría inventar el amor.
Como un pintor que ve
bajo sus dedos nacer el color del día.
Otros que han dormido en mis brazos
yo no los amaría jamás



Pierre se recostó detrás de mí, mientras me abrazaba sus piernas enlazaron las mías en tanto que yo acurruqué mi cuerpo en el hueco del suyo .Mi cuello asediado por sus besos temblaba, en mis nalgas sentía el roce de su pija, mientras el cerco a mi alrededor se hacia mas estrecho.
Cada presión de sus labios se trasmitía hacia mi pene que volvía a endurecerse, dejé de temblar y dándome vuelta mordí su boca en tanto que sus dedos acariciaban mi culo .Me colocó boca abajo y en una maniobra imperceptible mojó su verga con saliva besándome la espalda, abrió mis nalgas, acarició mi agujero e introdujo primero dedos y luego su trozo que se deslizo firmemente dentro mío .Ambos exhalamos un grito, él de placer, yo de alegría, sentía con tal intensidad que anhelaba lo infinito , lo interminable, el polvo eterno entre su ardiente pija sus robustos brazos y sus fuertes piernas .Cuando finalmente eyaculamos no tuve porque avergonzarme sentí que mi culo se ensanchaba mientras su pija descargaba su leche y sus dientes mordían mi piel.
Lo que sucedió esa noche colmó y superó mis expectativas fue como hacer un veloz curso de pasión. Lo hicimos varias veces, la experiencia de Pierre era milenaria, intercambiábamos saliva y semen sin el menor obstáculo, pero lo mas extraordinario fue la respuesta de lo que yo consideraba mi torpe cuerpo, una agilidad sumada a una sensación de que todo se abría para recibirlo me llevó en un momento a derramar lagrimas, él con sus besos y su lengua me las enjugaba. Lo besé con ternura con exasperación y furor, quería más y él reía y me lo daba.
Al amanecer la sirena del barco sonó, llegábamos a Río de Janeiro, la luz del sol comenzó a entrar, abrazados nos acariciábamos, miré a su cara me asusté tenía moretones, me extendí a su cuerpo, lo mismo, mis exigentes besos habían dejado su marca, Jean reía ¿y yo como estaría? Salvo el cuello y las piernas podía pasar desapercibido .La sirena volvió a sonar, Jean empezó a hablar yo no comprendía nada, se desesperó, yo también.
Me puse la ropa y fui a buscar a mi amigo el camarero para que traduzca. Jean quería saber cuando volvería, un detalle que en mi entusiasmo no había reparado .Tenia mi vuelta en un mes en un buque llamado "Provence".El amable camarero tartamudeó, Pierre palideció y yo no entendía nada.
Entre los dos me explicaron que el barco en donde estábamos el “Bretagne” pasaría por Río el 15 de Marzo.
Con total impunidad aseguré que esperaría a esa fecha.
Pierre me abrazó fuertemente. ,
El camarero mudo testigo de la escena me advirtió que tenía que volver y yo con él.
La última imagen de Pierre fue en la puerta de su camarote, una triste mueca curvaba sus labios.
Cuando bajé al puerto miré al barco, Pierre, una figura, me saludaba, respondí .Mis ojos se dirigieron al salón de la fiesta.



No me dejes
Hay que olvidar
Todo se puede olvidar
Lo que ya se fue
Olvidar el tiempo
De los malos entendidos
Y el tiempo perdido
Para aclararlos
Olvidar esas horas
Que mataban a veces
A golpes de porqués
al corazón de la felicidad.
No me dejes,
Yo te ofreceré
perlas de lluvia
venidas de países
donde no llueve.
Yo escarbaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Yo haré un reino
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde tu serás rey.
No me dejes,
Yo te inventaré
Palabras locas
Que tu comprenderás
Yo te hablaré
De esos amantes
Que han visto por dos veces
Arder sus corazones.
Yo te contaré
La historia de un rey
Que murió por no haber
Podido encontrarte.
No me dejes,
Se ha visto a menudo
Resurgir el fuego
Del antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo.
Existen tierras quemadas
Que dan más trigo
que un mejor abril
Y cuando viene la noche
para que un cielo arda
El rojo y el negro
¿Acaso no se unen?
No me dejes,
No voy a llorar
No voy a hablar
Yo me ocultaré
Para mirarte
bailar y sonreír
Y escucharte
cantar y después reír
Déjame volverme
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
No me dejes





José






¿Quieres ser colaborador de
! Relatos eróticos gay ?


Si escribes relatos eróticos de temática gay y te interesa publicitar tu blog o simplemente publicar algo tuyo en esta página, envíanos tu relato a esta dirección: relatogay@gmail.com


Ir a la lista de Relatos

Tengo miedo…



Título: Tengo miedo...
Autor: José

Desde la ventanilla del avión se divisaba nuestro destino .El norte argentino montañoso y cubierto de bosques se acercó rápidamente.
Al llegar al aeropuerto recogimos nuestras valijas. Alicia y Jorge eran compañeros de trabajo que me acompañaban, nos esperaban tres días de mucha tarea y al cuarto regresaríamos .Nos encaminamos hacia la entrada, cuando llegamos divisamos una persona que elevaba un letrero con nuestros nombres, era lo usual siempre nos esperaba alguien con un automóvil. Nos acercamos, Alicia murmuró:
-¡¡Es un bombón!!-.
-Suerte que nos vinieron a buscar-.Dijo Jorge, su marido.
Yo mudo empecé metódicamente a desnudarlo, en el ínterin pensaba-Con semejante calor y con saco-.
El bombón se acercó y presentándose, nos informó.
-Me llamo Matías yo los llevaré al hotel y si ustedes están de acuerdo los acompañaré durante su estadía-.Rápidamente tomó nuestro equipaje, lo guardó y abrió las puertas de su auto .Alicia y Jorge se sentaron atrás y yo en la butaca a su lado.
Habíamos salido de Buenos Aires a las seis de la mañana, eran las ocho y un impiadoso sol y una atmosfera sofocante fue lo primero que percibí .Matías se introdujo en su coche y accionó la refrigeración mientras decía.
-Espero que los señores estén cómodos, estos últimos días ha hecho mucho calor pero con la refrigeración se aguanta ¿no les molesta?-.Alicia respondió:
-¿Cuántos años tenés?-.
-Treinta y uno, señora-.Contesto-.
-Todos nosotros andamos por esa edad, o sea que la señora no vino, me llamo Alicia, mi marido Jorge y el que se sentó a tu lado es José-.
-Gracias, señora…digo Alicia-. Respondió mientras bajaba la mirada encendía el motor y nos poníamos en marcha.
Durante el trayecto mi amiga conversó, preguntó e interrogó .Yo permanecí en silencio .Mis narices se habían dilatado, un suave perfume a desodorante de auto se mezclaba con el olor a jabón que desprendía el cuerpo de Matías pero la suavidad del perfume no ocultaba las oleadas que me llegaban por la cercanía de su transpiración mezclada con el aroma a macho.
Manos fuertes prendidas al volante maniobraban con agilidad, sus muslos envueltos en la tela gris de sus pantalones permitían adivinar la forma y fortaleza de sus músculos .La camisa entreabierta mostraba un pecho que acompañaba sus movimientos.
Durante los días siguientes Matías llegaba al hotel con puntualidad, nos llevaba al lugar de trabajo y nos esperaba por la tarde a la salida. Gracias a Alicia el clima de estos traslados era despreocupado y alegre sin embargo Matías guardaba una prudente distancia y hacia caso omiso a mis miradas que pretendían ser devastadoras.
La segunda noche fuimos invitados a comer fuera de la ciudad, Matías se encargó del traslado, convinimos una hora de regreso.
A la una de la mañana nos avisaron que había llegado y animado por la oscuridad de la noche decidí tomar la iniciativa .Era evidente que de él no surgiría nada .Emprendimos el regreso yo como siempre en la butaca a su lado .Aflojé los brazos , liberé las manos que comenzaron a colgar a mis costados , primero apoyándolas en mi asiento y luego y como al descuido en el suyo .Pronto mi dedos rozaron sus firmes piernas, al principio con suavidad luego con insistencia comencé a acariciarlo , no retiró ni hizo ademán alguno .Preparé mi mejor sonrisa y lo miré , su rostro imperturbable enfocó el camino salvo por breves momentos en los que atento al espejo retrovisor miraba al asiento de atrás , Alicia dormía en el hombro de Jorge que miraba distraídamente por la ventanilla.
Continué en el intento e introduje sin dejar a dudas la mano izquierda entre su muslo y el asiento mientras con el pulgar acariciaba la tela de sus pantalones , una y otra vez repetí el movimiento sin sentir la menor señal de recibo .Giré nuevamente la cabeza hacia el y lo miré, por primera vez y muy rápidamente sus ojos respondieron , firmes pero apresurados parpadearon y una leve sonrisa se insinuó en sus labios .Llegamos al hotel y al despedirnos extendí la mano hacia sus rodillas gesto que fue interceptado por él , que la estrechó muy fuerte mientras decía .
-Buenas noches-.
A la mañana siguiente era mi último día de trabajo y cuando Matías nos vino a buscar no dudé cual seria la posición de mi mano .Sin repuesta.
Por la tarde lo mismo y al llegar al hotel decidí frontalmente proponer:
-Me gustaría conocer la ciudad de noche ¿creés qué se puede arreglar?-.Haciendo caso omiso a mi pregunta en primera persona, Matías miró hacia atrás y dirigiéndose a Alicia y Jorge preguntó:
-¿Ustedes también irían?
Alicia rápida y astutamente respondió.
-Nosotros todavía tenemos trabajo en la mañana .Y al que le gusta la conga es a José-.
-Bueno, entonces podríamos visitar los lugares iluminados que son muy bonitos, y después…-.
-Después me gustaría escuchar música, como la que vos no ponés-.Interrumpí .Todos los viajes eran con el fondo de hermosas canciones del folklore norteño.
-De acuerdo ¿a que hora?-.Repuso con total neutralidad.
Arreglamos para la 10 de la noche pues tenia otros viajes que hacer.
Cuando bajé ya estaba esperando y cuando subí al automóvil controlé mis ganas de gritar “al fin solos”. Matías muy escuetamente preguntó:
-¿Te parece que nos organicemos, donde querés ir?-.
-Al parque, hay unos edificios coloniales que me gustaría ver iluminados-.Mientras esto decía y lo miraba coloqué mi mano en el lugar ya habitual .El bajó los ojos como lo hacia, también habitualmente y arrancó el motor.
Empezamos a conversar de cualquier tema mientras mi mano iba y venia .Entramos al parque iluminado pero con sombras que yo aprovechaba para instalar mi mano encima de su rodilla. Como si no existieran, ni mi mano ni su rodilla.
-Bueno acá llegamos al lugar que vos querías ¿Estaciono?-.
-Dále y bajamos-. La rápida inspección me permitió ver que la parte de atrás no estaba iluminada.
Paseamos unos minutos y luego me encaminé hacia la zona oscura. Habíamos rozado nuestras manos, pero cuando llegamos a las sombras pasé mi brazo por su cintura, hizo un leve movimiento de esquive mientras murmuró.
-No pude ir a mi casa y estoy todo transpirado-.
-No importa lo mismo sos hermoso-.Respondí mientras ceñía mi brazo más aun.
-Con que así vienen las cosas- .Dijo rozándome tímidamente la mano.
-Pero ¿recién te das cuenta de cómo vienen las cosas?-Agregué
-No soy ningún pelotudo, desde anoche que me estas tocando delante de tus amigos-Respondió algo molesto.
-¿Y? no tengo porque ocultarme de mis amigos-.
-Esto no es Buenos Aires, cuando recién pasó una moto, se dieron vuelta a mirarnos porque me tenías abrazado-.Dijo sin enojo.
-Tendrían ganas de participar-.Respondí sonriente-
-Si, cualquiera, vamos al auto no me abracés pero dame la mano-.
No dirigimos hacia el coche y cuando entramos mis dedos encontraron rápida ubicación acariciando su bragueta.
-Bueno esta aclarando, ¿esto es lo que te gusta?-.Mis dedos ciñeron mas su bulto, aunque imperceptible algo se movía.
-Claro que me gusta y en cuanto no haya tanta luz, te quiero besar-.
-Yo no doy besos porque esto no es amor-.Categórico.
-Ya sé que no es amor, es pura calentura, ¿no entiendo lo de los besos?-.
-Yo solo beso a la mujeres-.El bulto seguía creciendo.
-Aclaramé entonces ¿qué hacés con los hombres?-.Como tenia mas volumen para acariciar decidí no fastidiarme.
-A los tipos les dejo que me tiren la goma-.Presionó mi mano sobre su goma que se endurecía.
-A mi chuparla me gusta ¿pero tanta cosa para terminar en una mamada?-.Me estaba comenzando a divertir, ya que palpaba la verdad.
-Si querés te cojo también, pero queda claro que el culo no te lo presto ni ahí-.Escabulléndome la mirada.
-No me interesa tu culo, suficiente con que te guste el mío-.La cosa prometía, la bragueta estallaba.
-Y aunque las apariencias engañen tengo una nave poderosa-.Afirmó orgulloso.
-¿De que apariencias me estas hablando? Si te la estoy tocando-.Bruscamente se agrandó
-Es que yo no la ando exhibiendo, con las muje…-.
-No me interesan las mujeres, ¿que hacemos ahora?-.Aunque la apología de la homosexualidad me hubiera salido fácil, busqué cortar y dejar que la noche se desarrollara.
-Si me vas a tirar la goma y después te cojo lo mejor es un hotel, pero al tuyo no voy-.No se discutía.
-Esta bien es tu ciudad podemos ir adonde quieras-.Respondí mientras trataba de gobernar la nave ciertamente grande y poderosa.
Esta vez no respondió, salimos del parque enfilamos por una carretera, doblamos por un camino y nos acercamos a una edificación con una entrada, a través de un portero eléctrico, pidió una habitación, le dijeron el precio, manoteó su billetera sacó plata, la puso en una bandeja que giró y el portón se abrió .Presencié en silencio, era todo tan típicamente lo que debe hacer un hombre macho que me enterneció por lo que saqué mi billetera y le dije:
-Creo que lo justo es pagar a medias-.Aceptó mi dinero y no dijo nada .Del garaje donde dejamos el auto ingresamos a la habitación.
Una tenue luz alumbraba una cama, mesa de luz con teléfono y un televisor. Rodeé su cuello con mis brazos reclinando mi cabeza sobre su hombro, con un ligero movimiento se deshizo del abrazo y propuso:
-Nos desnudamos-.
Me estaba hartando. Pero comencé a sacarme la camisa y seguí con los pantalones, me senté en la cama y leí un letrero.
“A los estimados clientes: si desea alguna música en especial, pulse 0 y nuestra operadora concretará sus deseos”.
-¿Pedimos alguna música? Así alegramos la situación, por lo menos-.Acoté con ironía.
-Puede ser, pero no creo que tengamos los mismos gustos -.Respondido con inquietud.
- A lo mejor podemos ponernos de acuerdo-.Repliqué pensando en irme.
-A mi no me gusta el folklore, yo prefiero la cumbia bailantera-.Respondió tanteándome.
-¿Por ejemplo?-
-Me gustan Los Sultanes tienen ritmo-.
Matías pensé, no sabes donde te acabas de meter, eran el éxito gay del verano en la costa argentina.
-A mi también -. Le alargué el teléfono-.Pedí lo que quieras-.
Oprimió el 0 y pidió a la operadora, Macho Man mientras agregaba con inseguridad:
-Espero que te guste-.

Macho, quiero ser…
Macho, quiero ser bien macho
Macho, quiero ser…
Macho, quiero ser bien macho
Todos quieren ser un macho man
Macho macho man
Macho macho man
Yo quiero ser…. Un macho man
Macho macho man
Macho macho man
eso es lo que yo quiero ser

Todo el mundo quiere ser un macho man
Siempre quise serlo, y hoy me animaré
Duro en el gimnasio, yo trabajaré
Mis abdominales bien yo marcaré
No podrán creerlo como quedaré
Todo el mundo quiere ser un macho man



Dicen que la música calma y relaja, pero este no parecía el caso .Tirado en la cama, malhumorado y con la cabeza apoyada en mis brazos vi a Matías bailar semidesnudo en boxer, alrededor de la cama.Su cuerpo , su hermoso y musculoso cuerpo acompañado por los intensos claroscuros de la media luz me dejó sin aliento .La formalidad desafiante había desaparecido , el ritmo acompañaba la sensualidad de sus movimientos , no podía comprender como se le escapaba el sentido oculto de lo que hacia .La letra por demás elocuente no hacia la menor mella en los movimientos que realizaba .
La música y Matías eran una unidad indisoluble .Yo como en otros momentos había dejado de existir.
Al concluir la música un pesado silencio se apropió de la habitación, Matías me miró interrogadoramente, como sin darle importancia exclamé:
-¿Te vas a meter en la cama? O eso también es no-.
Se saco el boxer y mi pecho se acelero, puse cara de nada total, mientras observaba como se arqueaba su cuerpo y se colocaba a cuatro patas sobre la cama.



Pude apreciar el tamaño de semejante nave y entendí el motivo de su promoción, opté por permanecer acostado y boca arriba, mientras Matías interrogaba:
-¿Te gusta?-
No respondí, tomó mi mano, la colocó encima de su desnuda pija y mis dedos respondieron al mismo tiempo que mi decaído y desilusionado pene, lo miró y agregó:
-Queda claro ni besos, ni el culo-.
Retiré mi mano y le di la espalda, por primera vez sentí que me acariciaba mientras susurraba:
-No te enojés, tiráme la goma-.
-¿A cambio de qué?-.Trate de sonar irritado, pero no lo conseguí, el juego estaba echado.
-Esto y tan solo esto-.Sus labios se posaron sobre los míos muy rápidamente mientras se echaba sobre sus espaldas:
-Ahora me la mamás ¿si?-.
Me incorporé, me agaché, tomé entre mis manos tan bello aparato y lo mire, comprendí a mis amigos españoles cuando hablan de capullo; la cabezota gorda e hinchada era realmente algo que parecía estallar. Lo introduje en mi boca en señal de total derrota, sentí sus manos sobre mi cabeza y mientras mi lengua rodeaba el capullo florecido Matías me premiaba con sus gemidos, fui hasta el nacimiento y acompañé todo su recorrido una y otra vez .Me la sacó de la boca y pidió:
-Acostáte boca arriba y abrí la piernas-.
Lo hice se subió encima mío colocó su pija entre mi piernas mientras al oído ordenó.
-Ahora cerrálas-.Obedecí.
Matías comenzó a moverse adelante y atrás, atravesándome las piernas juntas y sin darse cuenta rozándome con su abdomen mi descontrolada pija.
Quise besarlo pero ante cada intento doblaba su cabeza esquivándome .El cosquilleo en mí pija y su agitada respiración anunciaban un final que no deseaba, me separé diciéndole:
-Métela, cógeme, ya-.
-Ponéte en cuatro patas-.Exigió mientras se enderezaba.
Lo hice, se tiró encima mío y la ensartó .Un fuerte dolor recorrió todo mi cuerpo.
-¿Estas loco? Acaso te pensás que soy un agujero por lo menos una caricia, no te estoy pidiendo un beso-.
Saltó de la cama mientras buscaba un gel, se untó los dedos y con suavidad me acarició el agujero .Me levantó las piernas se las colocó en los hombros y comenzó a meterla .Esta vez al dolor le sobrevino una sensación de intenso placer, alcancé a pedirle:
-No acabés adentro, sacála y acabáme encima-.El vaivén de sus movimientos se incrementó hasta que anunció:
-¡Ya acabo, ya acabo!-.La poderosa nave se incrustó en mi abdomen que comenzó a mojarse mientras yo lo abrazaba y al compás de su excitado semen acabé a mi vez entre los dos.
Nos separamos y nos recostamos en la cama, Matías extendió su brazo buscando una toalla pero le gané de mano:
-Déjame hacerlo a mí-. Me coloqué a su lado y comencé a secar su transpirado y lechoso cuerpo:
-Esto se siente bárbaro, ninguna muje…-.Le tape la boca mientras decía:
-Ahora me toca a mi elegir música, pero seguimos con los Sultanes-.Pulse 0 y pedí Marica tu ¡¡


Marica quien? Marica tu
Marica yo, Marica jo jo

Valor, Valor ser gay en esta vida
el que diran y que digan los que digan
Si eres gay... (Si eres gay)
Esta bien... (esta bien)
Que te importa si es tu vida
Sal de ahí... (sal de ahí)
Ven aquí... (ven aquí)
Tu destino es ser feliz

Fiesta fiesta pluma pluma gay
pluma pluma gay pluma pluma pluma gay

Que importa si yo he nacido gay
Todos somos gay
Y aunque cueste hay que gritarlo
SOY GAYY!!!!

Fiesta fiesta pluma pluma gay
pluma pluma gay pluma pluma pluma gay

Marica quien? Marica tu
Marica yo, Marica jo jo

Fiesta fiesta pluma pluma gay
pluma pluma gay pluma pluma gay



-La conocía pero nunca le presté atención a la letra-. Dijo con tono asombrado.
-¿Así qué tu conjunto favorito eran los Sultanes-. Una sonrisa de satisfacción me llenó la boca.
-Vamos yendo es tarde-. Contestó mientras comenzaba a vestirse.
Llegamos al hotel y arreglamos que al día siguiente, luego de buscar a mis amigos y llevarlos volvería por mí y pasearíamos.
A la mañana, me introduje en su auto, Matías sin su prolija afeitada estaba más hermoso que nunca:
-¿Adonde quieres ir?-Preguntó.
-¿Qué puedo elegir?-.Respondí, sabia que luego debería buscar a Alicia y Jorge para llevarnos a todos al aeropuerto.
Comenzó la enumeración de lugares hasta que mencionó él que quedaba cerca del hotel de la noche anterior.
-La reserva forestal, no la conocí ¿vamos?-.
Arrancó el automóvil, me recosté en el respaldo y comencé a acariciarlo mientras la obligada música folklórica se escuchaba muy despacio .Pronto mis dedos acariciaron su bragueta que comenzó a hincharse doblamos nuevamente el camino pero esta vez nos internamos en la espesura del bosque, inquieto pregunté:
-¿No vamos al hotel?-.
-No, es de día-.Respondió Matías.
-¿¿Y??-.
-Nos pueden ver-.Agrego.
-Entonces ¿no hacemos nada?-.
-Lo hacemos acá, en el auto en medio del bosque-.Continuó.
-¿Me das un beso?-Dije haciéndome el indiferente.
-¿Te gustaría qué te acabe en la boca?-Matías me miró.
Dudé y decidí mentir.
-La verdad, no me gusta-.
-Bueno a mi no me gusta dar besos-.
-¿Qué hacemos entonces?-Repliqué.
-Yo te iba a proponer que te doy dos besos a cambio de acabarte en la boca-.
-Por cuatro besos, lo hago-.Sonreí, había caído en la trampa-.
-Bueno-.
No terminó de hablar que mi boca se prendió a la suya, mi lengua en su garganta celebraba tan postergado momento, mis dientes mordían sus labios mientras mis mejillas se acariciaban con su rasposa barba .Me tomó del cuello y me enterró como repuesta su lengua que recibí y rodee con la mía, fue un beso eterno, un encuentro deseado por lo esperado. Cuando nos separamos su cara expresaba desconcierto.
-Besas muy bien, mejor que una muje...-.Lo hice callar.
-Ahora, ¿me la mamás?-.Murmuró a mi oído.
Su poderosa pija ya latía fuera de su bragueta y se agrandó en mi mano.
La cabezona, el capullo español, entró en mi boca .Matías reclinó su asiento, lo echó atrás, mientra yo ubicaba mi cabeza entre el volante y sus pantalones .Mamé con fruición mientras mi lengua trabajaba cada recoveco de su pija. Matías casi gritando:
-Ya, ya acabo -.Ceñí mi labios y el torrente de leche inundó mi boca, la tibia oleada pasó a mi garganta y tragué mientras seguía chupando.
Relajó su hermosa humanidad y acaricio mi cabeza preguntando
-¿Acabaste?-.
Aunque tenía los boxers mojados, mentí nuevamente y contesté:
-No, ¿me ayudás?-
-Te la toco por encima del pantalón, pero no la saqués-.
Entregó su mano que acarició una y otra vez mi nuevamente excitada pija, mientras mis labios mordían su cuello y ya exhausto acabé de nuevo.
Reclinados en los asientos dentro del auto y en medio del bosque nos miramos.
-Me gustó más que ayer-.Matías exhaló.
-No peleaste por tu culo-.Respondí y un silencio se instaló entre los dos.
-Te lo voy a decir una vez nada más, tengo mucho miedo que me terminen gustando solo los hombres-.
-¿Cuál seria el problema?-. Interrogué.
-Me muero-.Enfatizó.
-No te mueras, volvamos y te invito a almorzar, elegís el lugar de la despedida-.
-Siempre y cuando te portes bien-.
-¿Y eso?-.Pregunté.
-No quiero que me beses o me acaricies delante de la gente-.
Lo tranquilicé y almorzamos .Subimos al automóvil y mientras enfilábamos al hotel, mis manos exigieron su destino, la bragueta de Matías.
-Sós imposible-.Afirmó-
-Quiero ser posible-.Respondí
-¡Increíble!-.Aclaró
-Quiero se creíble-.Sonreí
-Decididamente inaguantable-.Continuó.
-Se te esta parando -.Largué un carcajada.
-No soy un gorrión que acaba y se va-.Me miró.
-Ojala fueras un gorrión, que acaba, se va y vuelve varias veces-.Devolví la sonrisa, llegábamos al hotel y mi mano empezó a despedirse de la embravecida nave.
Alcancé a bañarme, ordenar mi bolso cuando me llamaron para ir el aeropuerto.
Nuevamente Alicia y Jorge en el asiento de atrás yo en la butaca de mi propiedad, acariciando ocasionalmente sus piernas.
Llegamos al aeropuerto, Matías me entregó el bolso y titubeando me extendió la mano, yo la ignore y echando mis brazos a su cuello y mordiéndole la oreja le susurré:
-Adiós macho hermoso-.
Respondió a mi abrazo y cuando nos separamos dijo alegremente:
-Saludos a tus padres-.
-Gracias, igualmente a los tuyos-.Respondí mientras miraba a mí alrededor y percibía los compañeros de trabajo de Matías.
Entramos al hall y comenzamos la cola para el check in .Mi celular dio la señal de un mensaje:
“Me parece que te gusto todo”
Al que respondí:
“Ya me estás extrañando”
La repuesta no tardo:
“¿Cuándo volvés?”.
¿Qué responder?
“Pronto, espero”
Alicia a mi lado me sonrió y comentó:
-En la primera oportunidad va ha tener otro, es demasiado hermoso-.
Conversando nos acercamos al mostrador de la línea aérea .Una voz me pidió:
-¿Me permitís el bolso?-.
La voz tenía un brazo, el brazo tenía pelos, debajo de los pelos un tatuaje y siguiendo para arriba una cabeza, pelo al ras, barba negra cortita, ojos negros y boca que pidió:
-¿Documentos y pasaje?-. Entregué lo que me pedía y largué una caricia de prueba.
-Tu tarjeta de embarque-Devolución de caricia, sonrisa y ojos negros.
-Embarcas por puerta 2, tu ticket de equipaje-.Más caricias, más sonrisas, más ojos.
Jorge mi amigo se acercó inquieto:
-José ya tenemos que embarcar, ¿no pensarás quedarte?-.
-No, no, esta todo en orden, ya voy-.Sonreí al brazo, al tatuaje, a los pelos, a la barba y los ojos. Traté de serenar mí alborotado boxer .Los Sultanes vinieron en mi ayuda:

Estoy saliendo con un chabon
ya mas de un año, van casi dos
estoy enamorado y saben que?
me gustaría darle un varón.

El desgraciado me hizo operar
nadie sabia de esa traición
me fue engañando me pareció
el puso trampas a mi corazón

Decilé si el no quiere bailar conmigo
decilé que no sufra por nuestro amor
a vos que te hace caso que sos amigo
ya no voy a vengarme por su traición


En la farmacia me lo encontré
un gran escándalo allí se armó
le hice una escena que no sabés
un policía nos separo

Hoy me llamó a mi celular
se disculpó, me invitó a cenar
paseamos juntos por Santa Fe
pero yo se, el me va a engañar


Decilé que lo quiero y baile conmigo
decilé que yo sufro por nuestro amor
a vos que te hace caso que sos amigo
ya no voy a vengarme por su traición





José



¿Quieres ser colaborador de
! Relatos eróticos gay ?


Si escribes relatos eróticos de temática gay y te interesa publicitar tu blog o simplemente publicar algo tuyo en esta página, envíanos tu relato a esta dirección: relatogay@gmail.com


Ir a la lista de Relatos

Un trío bisex, mi primera vez


Título: Un trío bisex, mi primera vez

Autor: Bisuno Marcos

Blog del autor: Vivencias bis


Soy un asiduo de ir a clubs swingers e incluso a veces, por el Messenger, algunas parejas me dejan verlas mientras me pajeo para ellas.

Últimamente me estaba fijando mucho en la polla de algunos tíos cuando hacíamos un trío o en el Messenger; hasta me atrevía a decirles a ellos lo rica que debía ser su polla, cómo me gustaría tocársela, mamársela, me excitaba mucho verlas, iba también visitando webs gays, me encantaba ver esas pollas, cómo se las comían los tíos.

Un día con una pareja del Messenger que nos veíamos a menudo y ya nos telefoneábamos quedamos en conocernos, como soy soltero quedamos que iría yo a su casa un fin de semana.

Ansiaba que llegara ya ese finde, el miércoles antes nos vimos al Messenger y la verdad, él estaba que me lo hubiera comido de tenerlo aquí y así se lo dije; ella sonrió y me dijo, pues ya te queda poco para poder cumplir tus sueños.

El viernes por la tarde pillé el coche y me encaminé hacia su casa; vivían cerca, unos 200 Km., así que en dos horas estaría allí. Llegado al punto convenido les llamé por teléfono para que vinieran a buscarme ya que los findes los pasan en esa casa y es un poco complicadillo llegar si no se conoce. Me dijeron que fuera al Bar que se veía desde donde estaba, que en 10 minutos ellos estarían allí. Me dirigí al bar a tomar otro café mientras ellos llegaban.

Antes de 10 minutos aparecieron, si al Messenger se les veía preciosos, al natural, sobre todo ella, es súper…
Y él, no digamos.

Nos saludamos, nos besamos y yo estaba un poco cortado, la verdad, no es lo mismo tu casa y la cam, haber divagado fantasías en tu intimidad, que ahora tenerlos delante y aunque ya tenía práctica por el Schwinger, en este caso era bien distinto.

Me propusieron ir a su casa, dejar las cosas, ducharme si me apetecía y luego iríamos a comer, mientras nos íbamos conociendo e intercambiamos pareceres, la verdad sinceramente a mí no me hacía falta… ya nos conocíamos.

Les seguía con mi coche hasta que llegamos a su casa, normalita de clase media pero acogedora, nos sentamos en el salón, seguimos hablando un poco más de banalidades y ella me dijo, “ven, te enseñaré tu habitación …” y añadió “aunque tengo la sensación que no la vas a usar...”

Dejé mis cosas y me iba a duchar; cuando apenas había salido ella, entró él; él es un poco mayor que yo pero está muy bien conservado, la verdad. Me guiñó un ojo y me preguntó “cuando estés en la ducha ¿me llamas?”

Uffffff, pensé, éste igual quiere ya que recoja el jabón, jajá. Le dije “vale, vale”.

Estaba ya en la ducha y por supuesto le llamé, entró, se acercó y ella se quedó fuera mirando; su marido comenzó a acariciarme la espalda, el culo, metía su mano explorando mi ojete, mientras su otra mano iba acariciando mi polla que ya estaba poniéndose morcillota la jodida. No pensé, la verdad, que iba yo a reaccionar así también, la verdad que no sabía qué hacer, era la primera vez. Con una mujer desde luego que habría sabido el qué hacer.

Cuando él creyó que era el momento, cerró el grifo de la ducha, me hizo girar hacia él y me dijo, “ahora déjame hacer, imagino que aún no sabes lo que está pasando …ya reaccionarás esta tarde”, así que me regaló con una chupada de polla y un masajeo de huevos, como nunca una mujer me lo había hecho. Mientras me comía el capullo su dedo iba explorando mi culo y eso debo confesar que me encanta, vamos que cuando me la chupa una mujer si me mete el dedo por el culo, me deshace. Y él, uf, qué rico me sabía; ella en la puerta se estaba acariciando las tetas y con la otra mano el coño, debía de estar muy cachonda la tía, joder.

El no dejaba de chuparme y cómo lo hacía, me encantaba, me volvía loco, cómo sujetaba mi capullo entre sus labios, jugaba con la lengua en el capullo mientras con su dedo masajeaba mi culo… En estas que deja de chuparme y le dice a ella, “si quiere nuestro chico, cómele tú la polla mientras yo le como ese culito que luego será mío”, uffffff oír eso y joder, aún me excité más.

Ella se acerco a mí, me pusieron de pie, con la piernas entre abiertas, ella delante arrodillada chapándome la polla que lo hacía de maravilla, sobre todo cómo me presionaba en las inglés mientras él me lamía el culo, uffffffff qué rico, nunca había sentido nada así, cuando notaban que iba a correrme le avisé a ella para que retirara la boca, así lo hizo y siguió pajeandome y estrujando los huevos mientras soltaba toda la lefa y él no dejaba de comerme el culo, ufffffffff que corrida, joder, no podía aguantarme más, había imaginado mucho esa polla en mi boca, así que me giré, le hice sentarse a él y comencé a comerle todo el rabo, era el primer rabo que me comía en mi vida, no tenía ni puta idea de cómo hacerlo, así que imaginé cómo me lo habían hecho a mí las mujeres que me lo habían comido, cómo me gustaba a mí que me lo hicieran y la verdad que se lo comí de puta madre, me sentí muy satisfecho de mi buen hacer, parecía todo un experto, él estaba en la gloría, me decía que no podía ser que nunca me hubiera comido un rabo, y ella por lo que veía y sentía le pareció igual, pues ella se quedo ahí mirando y haciéndose un dedo.

Nos aseamos, nos vestimos y me llevaron a conocer el pueblecito, tomamos unos cuantos aperitivos con tapa para hacer tiempo hasta la hora de comer, mientras hablábamos de todo satisfaciendo todas las curiosidades que teníamos y eso.

Terminamos de comer y nos fuimos a casa, … el esperado momento.

Al llegar, que ya por el camino mientras él conducía, (porque ella se había sentado detrás conmigo a propósito y me iba poniendo bien cachondo, se ve que le gustó mi polla y me iba masajeando), él no dejaba de perder comba desde el espejo retrovisor. Luego comprobé que le excita ver a su mujer con otro.

Al llegar a su casa ellos se encaminaron a tomar un ducha y yo también, separadamente. Yo terminé antes que ellos y me baje al salón, me puse la toalla alrededor de la cintura y la verdad, no estoy nada mal, soy delgado, algo fibrado, se me notan los músculos del vientre pero no soy de gym… El primero en bajar fue él y bajó en pelotas, se acercó a mí, me cogió de la cintura y sin más me pegó un morreo, mientras su mano ya estaba en mi polla, coñe, no se me ocurrió otra cosa que hacer lo mismo e iba notando en mi mano como su polla iba creciendo y yo me iba poniendo cachondo, nosotros estábamos muy excitados los dos, en el coche a mí ella ya me puso a 1000 y él también se puso como su mujer. Jugaba con mi polla, él besaba mi boca, su mano acariciaba mi polla, su otra mano mi culo, me estaba poniendo a loco.



Cuando ella bajó y vio la escena dijo… “a ver si os vais olvidar de mí”, al unísono fuimos los dos hacía ella nos pusimos a un lado cada uno y comenzamos a besarla, a acariciarla, ella nos estaba tocando el rabo, le daba unos besos a él otro a mí, yo masajeaba sus tetas, de una 95 pero aún tersas y duras, al ir a acariciar su coño noté como estaba de mojada, así que me agaché, me puse de rodillas y comencé a lamer su coño, lo tenía arregladito tipo bikini y mi lengua iba surcando su raja hasta el clito, mientras su marido se había puesto detrás de ella y apoyaba su polla entre su culo, y por detrás acariciaba sus tetas, le estiraba de los pezones y eso debía de encantarla, por entre mi lamida de coño y las caricias de su marido se corrió en mi boca soltándome todos sus jugos, que tragué ávidamente.

Al levantarme miré a su marido y la verdad, otra vez su polla llamó mi atención, ya la deseaba cada vez que se la veía por la cam. Se la había comido y era la primera vez que me comía un rabo, pero ahora al volverlo a ver otra vez, joder, cómo me excitó. Él lo notó y me dijo “ven chápamela”, no hubiera hecho falta, ya iba derechito a hacérselo, lo deseaba. Entonces su mujer dijo que se tumbara su marido y yo me pusiera a 4 patas, quería ir trabajando mi culito, para cuando su marido me lo follara. Joder, no lo dudé, nos pusimos en la alfombra en el suelo, yo ahí a 4 patas comiéndome su rabo y ella iba acariciando mi culo. Me enseñó su aparatito; sí, me encantaba que me metieran un dedo en el culo cuando me la chupaban pero nunca me habían metido una cosa así, tengo un buen rabo, 18 cm x 12 cm de diámetro, el de él es un poco más grande, unos 20 cm, pero más delgado, pero ese aparato medía 22 cm y como el mío de gordo.

Pero ella sabía trabajar mi culito, me lo chupaba y, tal como sentía sus lamidas, se las repercutía yo a su marido en la forma de mamarle la polla y joder que se la comía bien, ya lo creo.

Ella ahora me puso un poco de crema en el culo, seguía acariciándomelo, me metió la punta del juguetito y me excitó muchísimo, lo noté muy gordo, casi molesto, no me dolía pero me sentía raro, al sentir ella que lo iba soportando lo metió un poquito más y uffffff, cómo me excitaba, estaba extraño, raro pero muy excitado y yo ante eso lo único que hacía es engullir la polla de él con avaricia, y ella que lo notaba lo metió un poco más y ya ahí, joder, qué daño, lo sentía enorme, notaba el culo roto, pero al rato seguía excitadísimo… Seguimos así un rato y él le dijo, “no le rompas aún el culo, ese es para mí”, y vaya si quería que fuera el rabo de él quien me lo rompiera de verdad… pero eso será para el otro capítulo.


Bisuno Marcos




¡¡Visita el blog del autor!!







¿Quieres ser colaborador de
! Relatos eróticos gay ?


Si escribes relatos eróticos de temática gay y te interesa publicitar tu blog o simplemente publicar algo tuyo en esta página, envíanos tu relato a esta dirección: relatogay@gmail.com


Ir a la lista de Relatos

Fin de Semestre




Título: Fin de Semestre

Autor: Knox

El semestre septiembre enero estaba por terminar y ya se notaba en lo cargado de las nubes durante la tarde. Pero hasta ese día no había caído lluvia parecida a aquella bajo la cual Jonathan y yo tuvimos que correr desde la estación de bus a mi departamento para estudiar Anatomía. Era el último examen antes de finalmente estar libre después de un muy duro primer semestre en la escuela de Medicina y el único para el que realmente tuve que estudiar. Jonathan simplemente me caía bien, me parecía interesante; le gustaba el Metal y era más bien del tipo callado, del primero que se salía del grupo para irse a su casa; el único sujeto de toda la clase en el que me había fijado durante el semestre.

A pesar de mis intentos medio frustrados y torpes de bajar con él hasta la estación de bus o de hacerle conversación antes de entrar a clase, jamás pude acercármele; la verdad es que a pesar de lo mucho que me gustaba, tampoco pensaba ponerme a salir con nadie después de haber terminado con Santiago durante las vacaciones de verano. Lo más cerca que estuve de intentar algo con Jonathan fue una tarde de viernes que terminó con el yéndose porque se le hacía tarde para tomar el autobús –no he mencionado que él vive como a una hora del campus– y yo pagando los cuatro dólares del combo de cervezas. Entre otras cosas me había fijado en un sujeto que mi intuición me decía; era heterosexual. Pero un amigo mío dice que siempre puedes seducir a alguien emborrachándolo, así que me quedé con la cuenta de las cervezas –tampoco he mencionado que odio la cerveza.

A pesar de la falta de proximidad, él accedió a estudiar en mi departamento ya que como quedaba cerca del campus podríamos quedarnos más tiempo durante la noche estudiando, y no habría problema con despertarnos un poco más tarde durante la mañana para llegar a tiempo al examen. Él tenía que sacar 3,2 y yo 2,8 sobre cinco para aprobar, lo cual se veía bastante difícil.

Así que allí estaba yo, llegando empapado a mi departamento, teniendo que estudiar para un duro examen, más de cuatro meses viviendo de hacerme la paja y sin salir con nadie y encima teniendo que soportar la noche con un chico que realmente me ponía.

-Estás hecho una sopa. De seguro mi ropa te queda bien, así te doy algo mío antes de que te enfermes –le dije arrojándole una toalla. Jonathan y yo somos casi de la misma estatura. Yo soy atlético, del tipo delgado, pero atlético. Él es un poco más fornido, pero mi ropa de seguro le quedaba de todas formas.

Me desabotoné la camisa mirando al piso y cuando alcé la mirada tenía frente a mí esos brazos y ese pecho desnudo que tantos minutos de la clase de Embriología había pasado imaginándome. Su cabello rizado empapado lo hacía ver muy bien. Miré ese pecho grande de pezones duros y bien redondeados, esos brazos fuertes todavía con agua sobre ellos, miré la línea de vellos que va del ombligo al pubis pensado en lamer el agua que estaba entre ellos con una poderosa erección bajo mi pantalón cuando su voz interrumpió mis pensamientos.

-¿Qué tanto miras?

-Es sólo que… Estás como quieres cabrón.

-¿Hablas en serio?

-Solo mírate…

-Tú no estás nada mal –dijo acercándoseme. Y tomándome por la cintura.

Entonces perdí todas las ganas de estudiar, quería hacerlo con él en ese momento. Mi erección se volvió dolorosa debajo de mi pantalón, mi miembro quería salirse. Su boca tan cerca de la mía. Lo besé, jugué con su lengua, le mordí el labio inferior. Enseguida estuvo sobre mi cuello mientras yo besaba su cabello y sus orejas. Mis manos jugaban con su pecho, le pellizqué los pezones y empezó a gimotear sobre mi cuello, sentía su aliento cálido. Bajé con mi lengua hacia esos pezones duros, hice círculos alrededor, fui de arriba abajo y de un lado hacia el otro. Empecé a succionar con fuerza mientras él acariciaba mi cabello hasta que gimió. Llevé una de mis manos hacia su paquete. No podía ser, todavía no estaba duro y yo ya estaba tan mojado dentro de mis pantalones que lo sentía escurrirse por mis muslos.

Lo llevé contra una de las paredes y acomodé mi pelvis en medio de sus piernas. Empujé un poco mi paquete contra el suyo.

-Oyeeee… ¿Todo eso es tuyo? –me dijo al instante de acercarme.

Lo besé y empujé un poco más hasta que el tuvo que devolver el empujón. Así empezamos el intenso vaivén mientras nos besábamos. Me alejé un poco para poner mi mano en medio. Sentí el poder de su miembro en erección completa y no me resistí más. Aflojé la hebilla de su cinturón y metí mi mano directo por debajo de sus calzoncillos, estaba tan caliente. Dejé por un momento su húmeda y tibia boca y besé su cuello mientras lo masturbaba, él ya se había bajado el pantalón y el calzoncillo hasta las rodillas. Llevé su miembro hacia arriba contra su abdomen y lo masturbé de arriba hacia abajo. Su verga era grande, la punta quedó más arriba de su ombligo, y ancha, de seguro un poco más ancha que la mía. Me moría por tenerla en mi culo. Estaba todo húmedo dentro de mis calzoncillos y él no dejaba de acariciarme el culo. Le di un par de tirones a las bolas y él rió.

-Eso te gusta ¿no? –Dije riendo tras oír su risa– Quítame los pantalones.

-Todo tú me gustas –dijo con un guiño– Veamos lo que tienes.

Una vez fuera, tomé mi verga y la llevé contra la suya. –Tengo casi lo mismo que tú campeón, la tuya es solo un poco más gruesa le dije acariciándole la verga con una mano y ese pecho que me enloquecía con la otra. Aprovechó mi descuido para alzarme tomándome desde el culo. Pegué todo mi torso al suyo mientras me llevaba hacia la cama. Me soltó con gentileza.

-Te la voy a mamar. Relájate.

-Como ordenes –le dije mientras me acomodaba.

-Qué rico. Estás todo mojado –dijo después de darme la primera lamida a lo largo de la verga.

-Eso es obra tuya que me has puesto a cien en dos segundos. Sigue chupando.

Fue una gran mamada, debía ser esa boca tan caliente que se manejaba. Su lengua jugaba en cada momento con mi glande, y a mí no solo me bastaba gemir, sino que mis caderas se movían impulsadas por la excitación, subió hasta mi pecho y me mordisqueó los pezones mientras me masturbaba, aproveché para acariciarle toda la espalda y agarrar esas nalgas firmes y musculosas, le pasé el dedo varias veces por el culo, a lo que respondió con quejidos ahogados, tenía la boca demasiado ocupada con mis pezones como para gemir a boca llena. Volvió a descender hacia mi verga, esta vez un poco más lento y lamiéndome las bolas también, yo aproveché para acariciarle ese cabello hermoso y esos hombros poderosos. Él me acariciaba los muslos por adentro de arriba hacia abajo provocándome espasmos en la cadera, se sentía genial. Ya no soportaba más la excitación.



-En la cómoda hay condones. Ya no jalo guapo. Ponme la verga en el culo ya. –Él obedeció mi orden de inmediato, yo me volteé para quedar boca abajo, pero luego me puse más bien a cuatro, quería una penetración profunda. Se colocó detrás de mí y pude sentir el calor de su abdomen bajo sobre mis glúteos. Jugó un rato a pasarme la verga de arriba hacia abajo por el culo, pero yo quería que me penetrara, estaba tan ansioso que tomé las sábanas para morderlas.

-¿Quieres esta verga en tu culo?

-Sabes lo que quiero.

-¿Quieres mi verga en tu culo? –volvió a preguntar mientras la sostenía entre mis glúteos.

-¡Sí chucha sí! Ponme la verga en el culo –le grité.

Entonces comenzó la embestida, primero lento hasta entrar completo. Después me tomó con sus manos por la cintura y me penetró duro y profundo por un rato, tomé una de sus manos de mi cintura y la llevé hacia mi verga para que siguiera masturbándome, yo estaba tan mojado, que él tomaba mi líquido y lo esparcía suavemente por toda mi verga. Impulsé mi otra mano hacia atrás y le di una buena nalgada a lo que él respondió con una carcajada. Se inclinó por un momento, me entregó su aliento entrecortado sobre el hombro y empezó a morderme la oreja. Yo no podía parar de gemir.

–Me voy a correr –le dije, sintiendo cerca la descarga.

-Quiero ver tu corrida -dijo mientras sacaba su verga y me tomaba de la cintura para ponerme boca arriba. Me atrajo hacia el filo de la cama y me penetró de pie conmigo acostado. La penetración esta vez se sintió bastante más profunda. –Vamos campeón –dije dándole otra nalgada. Empecé a masturbarme con una mano y con la otra le acariciaba el pecho, cuando sentí que me corría lo atraje hacia mí, lo tomé con la mano por la nunca y nos besamos, su lengua lamió el contorno de mis labios mientras me penetraba con fuerza.

Entonces no aguanté más, descargué mi semen sobre su mano que acariciaba mi abdomen bajo y sobre la mía, fue una corrida intensa y bien cargada. Estaba con el culo tenso y la pelvis hacia arriba, me relajé y abrí un poco más las piernas mientras los gemidos de mi amigo se hacían más fuertes cada vez. Le acaricié el pecho sudado y le dije –córrete sobre mí, campeón.

Él sacó su verga de mi culo, arrojó el condón y se puso a rodillas a mi lado, empezó a masturbarse rápido mientras le acariciaba el pecho. Con gemidos largos y fuertes vino la descarga, le di un par de nalgadas mientras se corría –¡Cómo me ponía ese culo!– Le seguí acariciando el culo después de que se corrió. Nos tendimos uno al lado del otro y así estuvimos un rato antes de ponernos cariñosos de nuevo.

Lo hicimos tres veces esa noche y lo seguimos haciendo durante las vacaciones de medio año y el siguiente semestre. Nos quedaba bastante tiempo libre para salir juntos después ir a mi departamento o al suyo. Después de todo, los dos solo repetíamos Anatomía de primer semestre tras fallar olímpicamente en ese examen y tomábamos algunos créditos de Humanidades Médicas.


Knox






¿Quieres ser colaborador de la página?

Si escribes relatos eróticos de temática gay y te interesa publicitar tu blog o simplemente publicar algo tuyo en esta página, envíanos tu relato a esta dirección: relatogay@gmail.com


Ir a la lista de Relatos