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¿Te ha gustado?



Título: ¿Te ha gustado?

Autor: tatojimmy



- Agggg… agggggg… agggggggggg… ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!

Diego seguía moviendo sus caderas. Adelante y atrás. Pero cada vez más despacio. Quería aprehender hasta la última miaja del placer que le había proporcionado esta corrida. Sintiendo en cada poro, en cada célula de su miembro esa especie de corriente eléctrica que había supuesto ese orgasmo. No recordaba Diego haber tenido esa explosión de placer en su vida. No es que hubiera tenido muchas relaciones tampoco…
Diego se paró al final. Estaban los dos a cuatro patas. Adrián se movía también adelante y atrás… pero muy despacito… y hacía unos ruiditos con la boca, como si fuera el ronroneo de un gato. Estaban los dos sudorosos… Diego todavía no había sacado su miembro del culo de Adrián. Estaba recostado sobre su espalda y envolvía su cuerpo con sus brazos. Tenía apoyada también la cabeza sobre el cuello de su compañero.
Adrián al final hizo un pequeño movimiento que hizo que Diego se incorporara. Fue sacando su miembro con cuidado, ya había perdido algo de su erección, y no quería que se quedara el preservativo dentro. ¡Qué marrón, si no! Se quitó el preservativo e hizo un nudo, mientras Adrián iba al servicio.

Cuando Diego volvió de la cocina, de tirar a la basura el preservativo, Adrián estaba tirado en la cama, fumándose un cigarrillo. Diego se tiró a su lado. Adrián le ofreció una calada, pero no quiso.

- ¿No dices nada? – dijo al final Diego.
- Que quieres que te diga…
…
…
…
…
- ¿Te ha gustado?
…
…
…
…
- No ha estado mal – mientras exhalaba el humo de la última calada del cigarrillo.
…
…
…
- No te sigo… no sé de que vas.
…
…
…
…
- No voy de nada, cari. Hemos follado y ya está.
- Pero antes me dijiste que yo era algo más para ti…
- Y eres un amigo…
- Déjate de chorradas de amigos ni hostias. Que yo te quiero…
- No digas mamonadas. Me quieres, me quieres, si nos acabamos de conocer.
- Una semana.
- Pues eso. En una semana no puedes querer a nadie.
- ¿Y follar sí?
- Para eso no necesitas ni conocer.
- Para mí es algo importante.
- Por eso esperamos 4 días.
- 4 días, sí, es toda una vida.
- Pues para mí lo es.
- 4 días no es nada.
- Cuestión de visiones.
- Dices que en 4 días no se puede querer a nadie, y en cambio dices que eres amigo mío.
- Sí.
- ¿Cuántos hermanos tengo?
- Ni zorra. Ni falta que hace.
- ¿Cómo me gusta el café?
- Tienes boca ¿no? Ya dirás cada día como te gusta.
- ¿Sabes que estudio?
- ¿Psicología?
- Dejé de estudiar a los 16. He trabajado durante estos 3 años pero ahora estoy en el paro.
- ¿Y yo? ¿Qué estudio?
- Ni puta idea. Pero yo no te llamo “amigo”.
- Pero dices “te quiero”.
…
…
…
…
- ¿No te ha gustado entonces? – era ahora Adrián quien preguntaba a Diego.
…
…
- ¿Tienes un piti? Me apetece fumar ahora.

Adrián se levantó de la cama y se fue al salón. Cogió su bandolera y de ella sacó un paquete nuevo de Marlboro. Fue abriendo el paquete mientras volvía hacia la habitación. Cogió el mechero de la mesilla y encendió un cigarrillo. Se agachó para dárselo a Diego, poniéndole el cigarrillo en sus labios. Pero cuando este iba a coger el cigarrillo con los labios, Adrián bajó en un movimiento rápido y le besó, pasándole el humo de la primera calada. Diego se quedó sorprendido… pero no cabía duda de que le
gustó… sintió como su miembro se hinchaba un poco…

Se quedaron otra vez en silencio. Adrián se había tumbado otra vez en la cama.

- No me has contestado – se atrevió a preguntar otra vez Adrián.
- Creía que te la comía.
- ¿Cómo me la va a comer? – Adrián se incorporó y se le quedó mirando con gesto ofendido - ¿Te crees que no me importa que disfruten mis parejas?
- Eso has dado a entender alguna vez…
- Tío, lo que quiero decir siempre es que no quiero que se pille nadie por mí. Es un polvo y ya. Si entramos en que si ese beso, esa caricia, que he sentido que me amabas… eso son mariconadas estúpidas.
- Vale. A mí me gustan esas mariconadas…
- Pero joder, parece que no has disfrutado conmigo…
- No te has corrido.
- ¡Joder! Ya te he explicado que yo disfruto de otra forma.
- Una mierda. Lo que pasa es que habrás quedado con otro para el que sí tienes que correrte. Y te guardas tu leche para él.
- Eso son chorradas.

Adrián se levantó de la cama, y empezó a caminar como un poseso por la habitación.

- Y todo por preguntarte si te había gustado, tío. Con un sí, me hubiera bastado. O con decirme que te había molado que te la chupara cuando estabas haciendo el pino, o que te ha gustado sobre todo cuando te he lamido el ano… cuando he pasado suavemente por tus pliegues mi lengua… y eso te ha producido como descargas eléctricas en todo el cuerpo. O que te ha gustado cuando te he mordido suavemente el perineo… o cuando he recorrido con mi lengua tu polla… o cuando he recogido la primera gota que ha salido por ella… podrías haberme dicho que no te he hechos sentir nada cuando te he acariciado la parte de atrás de la rodilla, pero que cuando me he metido los dedos de tu pie en mi boca, te has estremecido… has notado como una oleada de placer subía, tibia pero segura, hacia tu pecho… y que ahí, en tu pecho, te ha hecho sentir el hombre más feliz del planeta. Podrías haberme dicho que te habías sentido incómodo cuando me has lamido mi culo por primera vez. O que te ha puesto a mil chuparme el lóbulo de la oreja. O que cuando me has acariciado con tus manos la parte interior de mis muslos, y has notado como eso me creaba pequeños estertores incontrolables de placer en todo el cuerpo, ha hecho que te sintieras cachondo. O cuando has puesto tu pie sobre mi polla y la has masajeado suavemente… y has conseguido que de morcillona pasara a estar dura como el acero, tú ahí, de pie sobre la cama. Yo tumbado en ella, agarrando los barrotes… y sintiendo como los dedos de tu pie rodeaban una y otra vez mi polla… arriba y abajo… como la forma de la planta se adecuaba a mi miembro… has estado a punto de hacerme correr… mamón… o podrías haberme dicho lo bien que te lo has pasado metiendo los dedos en mi culo, para lubricarme… como te ha gustado jugar con ellos dentro… porque sentías que eso me producía otra vez unos movimientos que no podía controlar… porque eso te hacía sentir bien… porque tus dedos dentro de mi culo, hacía que tu polla estuviera dura… y dura… O podrías haber dicho el bajón que te ha dado cuando has ido a penetrarme, cuando estaba boca arriba en la cama, con las piernas en tus hombros… que te sentías como nervioso, sentías como vergüenza, porque pensabas que me ibas a hacer daño, y que ibas a ver mi dolor en mi cara, y eso te ha puesto nervioso… y se te ha bajado… aunque cuando hemos cambiado de posición, y me he sentado sobre ti, y he acariciado tu polla con mis mofletes, siguiendo el camino de mi raja… enseguida has recuperado la erección… más dura si cabe que antes… y me he colocado encima… y me la he metido poco a poco… me he agachado y te he besado los ojos… una… otra vez… les has cerrado… y yo me he metido tu polla en mi culo… poco a poco… y he empezado a subir… a bajar… casi te corres al principio… he parado a tiempo, y he conseguido pararte la corrida… luego comencé de nuevo… respirabas entrecortado.. querías durar… al final has cogido el ritmo… Podrías haberme dicho lo que te ha parecido el intento de cambiar de posición sin sacarla. Al final se ha salido… pero nos hemos reído… Me has vuelto a penetrar a cuatro patas… guau, guau… sudabas condenado… ¡¡Como sudabas!! Sudabas placer… sudabas gozo… Podrías decirme todas esas cosas… o lo que has sentido cuando te he apretado con mi esfínter tu polla… ahí no has podido resistir y te has venido… como nunca lo has hecho… lo decías en susurros… Podrías decir por ejemplo, que te estabas poniendo a mil… mientras recordabas, aunque no querías decirme que te había gustado más… Podrías haberme pedido que te ayudara con esa erección que vuelves a tener… Pero no te preocupes que mis manos siempre están dispuestas… espera que me las humedezco – Adrián se lamió sus manos mientras se acercaba al falo de Diego – y te masajeo para que te relajes… bueno, bueno… si ya estás a cien… pero si te has corrido antes a mares… no, no, ya no hables… ya está todo dicho… gime si quieres… así… mira hacia el techo, tensa tu espalda, apoya tu cuerpo sobre tu nuca. Levanta tu culo… así… despacio… yo te masajeo… tensas más tu cuerpo, tensas más tu pene… paro mi mano sobre la cabeza de tu polla… la aprieto ahí… suavemente… un ligero movimiento… de mis dedos… gime, hombre… grita…
- ¡¡¡Mamónnnnnnnnnnnnnnnnnnn!!!!

Diego dejó caer su cuerpo sobre la cama. Las rodillas levantadas. Los pies pegados al culo. El tronco de medio lado, al igual que la cabeza apoyada a medias sobre la almohada. Adrián retiró su mano manchada de semen del miembro de Diego, se la llevó a su boca, y fue recogiendo con su lengua todos los restos que llevaba.

- Pues ves, no te había costado nada decirme que te había parecido nuestro sexo hoy.
- Si ya lo sabes…
- No, no lo sé. Lo intuyo, que es distinto. Y tanto que te gusta decir “te quiero” a alguien que conoces desde hace 4 días como quien dice, podrías haberle dicho lo que te había gustado. ¿O tienes confianza para comerme el culo y no para decirme que te ha gustado comérmelo?
- ehhhh…
- Descansa, volveré en unas horas.
Diego se giró en la cama, poniéndose cabeza abajo, escondiendo su cara en la almohada. Mientras Adrián empezó a vestirse.
- Te vas con el otro.
- Eso a ti no te importa. Pero no te preocupes. Cuando vuelva, haré que ese agujero tuyo no quiera volver a separarse de mi lengua ni de mi polla.
- Eso será si estoy todavía aquí…
- Diego, no se si tú estarás… pero tu ano está ahora mismo palpitando… está diciéndome que me esperará… parece el palpitar de tu corazón… está diciéndome ¡Cómeme Adri, cómeme! Está invitando a mis dedos a introducirse en él… a que mi lengua también se meta en su cueva… está invitando a mi polla a que también tome posesión de…
- ¡Idiota! – Diego se incorporó y le tiró la almohada a Adrián.
- Mira como me voy… con la polla caliente y dura. Es por ti…
- ¡Lárgate! Así volverás antes…
- Descansa, lo vas a necesitar… jajajajajaja.

Diego le tiró la otra almohada… mientras Adrián se escapaba hacia la puerta de su casa.


tatojimmy


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El reencuentro



El reencuentro


Relato Ganador del Primer Concurso de Relatos Eróticos Gay (Agosto - Septiembre de 2009)

Autor: tatojimmy
Blog: Y... vuelven mis dedos a volar sobre el teclado..

Borja llegó por fin a la casa.

Se había perdido al menos 4 veces. El plano que le había enviado Diego por mail era una mierda. Pero una mierda completa.

No estaba de buen humor. Llevaba conduciendo 4 horas seguidas. Sus piernas estaban anquilosadas. Salió de su Corsa “último modelo del 86” y creía que se le iban a romper por veinte sitios. Y encima hacía un frío del copón. Rápidamente volvió a meter su cuerpo en el coche para coger su abrigo. Se lo puso rápidamente y se lo abrochó hasta el último botón. Hasta ese que nunca se abrochaba porque le apretaba el cuello. Cogió su mochila y se dirigió hacia la puerta.

Se paró unos pasos antes. Miró la casa. De piedra. Muy antigua. No parecía que la cuidaran mucho. Esperaba que al menos hubiera buena calefacción. Si no, iba a ser un finde horroroso. O no... habría que calentarse de alguna forma. Este último pensamiento le hizo sonreír. Hacía ya más de un mes que no veía a Diego. Habría que recuperar...

Mejoró su humor. Arrancó decidido hasta llegar a la puerta. Buscó un timbre o algo para llamar, pero no lo encontró. Levantó la mano para dar un golpe, pero se dio cuenta de que la puerta estaba abierta.

Empujó pues la puerta. Un ruido horroroso salió de los goznes. Desde luego, si hubiera pensado dar una sorpresa a Diego, hubiera sido misión imposible.

- ¡Hola! – gritó una vez que cerró la puerta.
- A la izquierda. Sigue el pasillo.
- ¡Eres un mamón gilipollas! ¡Menuda mierda de plano me mandaste!

Mientras desahogaba su mala milk, Borja iba caminando hacia dónde se suponía venía la voz de Diego. Al fondo vio una habitación que tenía la puerta semi abierta, al contrario que el resto de las habitaciones que salían del pasillo.

- Yo también te quiero y te he echado de menos.
- No me cambies de tema, cabrón. Si crees que me vas a amansar tan fácilmente, lo… ¡¡hostias!!

Borja había llegado a la habitación. Había abierto la puerta… Diego estaba sentado sobre una especie de alfombra, cerca de la chimenea. Estaba con un edredón sobre los hombros que le tapaba entero. Estaba frente a él, sonriendo. Había un par de desvencijadas butacas, y sofá que parecía sobrevivir mejor al paso de tiempo, una mesa camilla. Y a pesar de la chimenea, de su fuego… hacía frío allí dentro.

- ¡Una hora tarde, capullo! – le dijo Diego para picarle.
- ¡Encima!
- ¿Dónde dejo la mochila?
- En cualquier esquina.
- ¿Pero vamos…?
- No tengo intención de salir de esta habitación.
- ¿Y…?
- Vale, para ir al servicio. Lo demás…
- Pero hace un frío del copón…
- Tú y tu copón… ¡Que va a hacer frío! ¡Mira!

Y diciendo esto, apartó el edredón hacia los lados, y mostró a Borja su desnudez. Y su miembro que reconoció a Borja, empezó a animarse.

- Ya estás tardando en despelotarte, tío.

Borja… Borja se quedó con la boca abierta. Su boca empezó a fabricar saliva a toda pastilla. Como si las glándulas de su cuerpo supieran solas que dentro de un rato, iba a necesitar su dueño de todo su trabajo. Empezó a ser consciente que ya no tenía tanto frío. Que en concreto, ahí, en la zona de su entrepierna, su miembro y sus guardaespaldas, estaban, más bien, próximos a un golpe de calor.

De un solo gesto, se quitó la mochila de encima. Mientras con una mano hacía esto, un pie quitaba su zapa contraria. Y una mano se desabrochaba el abrigo, ya no tenía ninguna Converse puesta, la mochila estaba en el suelo, el abrigo también, y la sudadera y la camiseta fueron a la vez, como así lo hicieron, juntos, el pantalón y lo D&G que tanto le habían costado la semana pasada, y que por lo que veía, no iban a surtir ningún efecto. Levantó su pie derecho para quitarse el calcetín… pero casi pierde el equilibrio y se cae al suelo. Consiguió mantener el equilibrio con unos pequeños saltos que produjeron la risa de Diego.

Ya completamente desnudo, con su miembro semi erecto, corrió hacia donde estaba Diego sentado…

- Borja, cierra la puerta, anda. Por el calor ya sabes…
- Joder, te podías haber acordado antes… tú lo que quieres es verme correr en bolas.
- Algo de eso hay, para que engañarte… me mola ver tu miembro arriba y abajo cuando corres, y como se mueven los mofletes de tu culo. ¡¡Qué culo jodido!!

Borja llegó dónde Diego. Se sentó en el suelo, detrás de él. Le rodeó con sus brazos, y le pegó a su cuerpo. Diego recostó la cabeza sobre el hombro de Borja. Giró un poco la cabeza para mirarle a los ojos, y para que sus labios se encontraran. Diego sintió el cuerpo frío de Borja. Sintió esas gotas de sudor que se había casi helado al desnudarse. Sintió a la vez sus labios ardientes sobre los suyos. Sintió el miembro de Borja pegado a su espalda. Lo sintió crecer… lo sintió palpitar… sintió la lengua de Borja penetrar en su boca. Una y otra vez. Sintió que su lengua ganaba en ocasiones la batalla y penetraba la boca de Borja. Ese sabor… esos caramelos de limón que tanto le gustaban… esa suave aspereza de su lengua… Hacía casi un mes que no le había podido ver… un mes soñando cada noche con una escena distinta. Con un beso distinto… con una pasión diferente, con un juego electrizante… soñando cada noche con rodearle con sus brazos, con que los brazos de Borja el rodearan a él, besándose con pasión, sin descanso, como ahora lo estaban haciendo… pero rodando los dos cuerpos juntos por toda la casa… ¿qué casa? Cualquier casa, en cualquier habitación… o en el cine, o en la puta calle, a la luz de las putas farolas de mierda… Sigue Borja sigue… ¡¡Joder!! Tu miembro sigue creciendo… ¡¡Joder!! Parece que tu polla haya crecido más desde la última vez… ¡¡Joder!! Cómo palpita la jodida de ella… como la noto en la espalda, justo por encima de ese huequillo que da comienzo a mi culo…

Pararon unos instantes… Se miraron a los ojos…

- ¿Tienes frío Borja?
- Ahora no. Estás ardiendo jodido… ¿Me has echado de menos?
- Claro. Apenas he dormido desde hace unos días pensando en este finde.
- ¿Y que has pensado? ¿Qué juegos te has inventado esta vez?
- Hummmm, no me he acabado de decidir. Quizás juguemos un poco con el ropero de mi abuela, que está en el piso de arriba. Desde luego, no vas a ponerte la ropa más este finde. Quizás te vende los ojos un rato… y juguetee con tu cuerpo sin que tú veas dónde voy a posar mi lengua. O quizás te ate para que te sientas a mi merced… para que se te ponga dura solo de imaginarte dónde te voy a tocar, a morder, a lamer… sin que tú puedas impedirlo… quizás pruebe a comer esas frutas de ahí sobre tu cuerpo… o las meta en tu boca para comerlas desde ahí… o desde tu culo… esas fresas…
- ¡Joder! Me estás poniendo cachondo…
- No mientas. Estás cachondo desde que has puesto tu cuerpo contra mi espalda. Tu polla no deja de bailar…
- ¿Y la tuya? – Y Borja fue a poner sus manos sobre los genitales de Diego, pero este se lo impidió.
- No peques. En esta fase del juego… un dedo… solo un dedo podrás poner en mi polla. Y yo solo podré poner un dedo sobre la tuya. Pero ni yo tocaré la mía, ni tú tocarás la tuya.
- Bueno… ¿y que quieres…? ¿Un dedo?
- A mí me ha sobrado un dedo para ponerte a mil.

Diego empezó a moverse muy lentamente. Arriba y abajo. De forma un poco circular. Llevó uno de sus dedos a la boca de Borja. Borja miraba al techo… ese ligero movimiento, estaba produciendo un pequeño roce de su miembro con su propio estómago y con la espalda de Diego. Notó Diego que la polla de Borja empezaba a babear un poquito. Pero decidió ayudarla un poco. Llevó se dedo mojado con la saliva de Borja, hasta su polla. Paseó suavemente su dedo por la cabeza… recorriéndola de forma circular… volvió a llevar ese dedo a la boca de su amante… y repitió la operación varias veces. Notó que ya estaba bien lubricada… se pegó más si cabe al cuerpo de Borja… siguió con sus movimientos lentos… circulares… la polla de Borja seguía…

- ¡Joder! ¡Para! … ¡¡Para joder!! ¡¡Qué me voy a correr!!!
- De eso se trata. – le dijo con voz sensual, y para evitar que hablara, metió el dedo índice en la boca de Borja… cerró sus labios sobre el dedo… chupaba ese dedo como si le fuera la vida en ello… como si fuera el pene de Diego… empezó a gemir… Diego aceleró un poco el movimiento de su cuerpo… circular… notó como palpitaba ahora con más velocidad… Borja gemía… Tensó todos sus músculos… dirigió su mirada ciega hacia el techo... su polla palpitaba… más, y más… - ¡¡¡joder!!!!! ¡¡La madre que te parió cabrón!!!!!!! ¡¡¡aggggggggggggggggggggggggggggg!!!!!




Diego sonreía. Fue bajando el ritmo de sus movimientos. Notaba la leche caliente en su espalda. Aparentaba una señora corrida. Notaba la respiración todavía agitada de Borja. Éste dejó caer la cabeza sobre su hombro… le oyó susurrar algunas palabras… aunque solo entendió “cabrón”. Giró su cabeza. Le vio esa expresión idiota con sonrisa incluida que solemos tener después de una buena corrida. “Cabrón” volvió a repetir Borja. Esta vez un poco más alto.
…
…
…
- Eres un jodido Diego… te he echado tanto de menos… he echado de menos estas piernas – y diciendo esto sus brazos para alcanzar sus tobillos. Mientras colocó su barbilla sobre su hombro, y Diego recostó su cabeza hacia atrás.

Iba rozando suavemente las piernas de Diego, con sus manos… desde los tobillos hacia sus muslos… por la parte interior… suave y lento, sin perder ni un milímetro de ese camino de subida. Acariciando cada palmo… llegó hasta casi sus genitales… pero ahí empezó de nuevo a recorrer esas piernas tan firmes, tan suaves, hacia abajo. Esta vez lo hizo con el dorso de sus manos… haciendo pequeños círculos… Diego suspiraba… Borja sabía como sacarle esos suspiros sin tocar sus genitales… nadie le había acariciado nunca como él, nadie había descubierto tantos rincones de su cuerpo que le dieran placer… uno de ellos eran las piernas… esa forma de acariciarle… y sobre todo cuando llegaba otra vez a los muslos… sentía ahora que las manos de Borja llegaban otra vez a la zona alta de sus muslos… Diego cerró los ojos…

- ¿Ya estás caliente mi amor? – susurró Borja…
- Sí por favor… haz algo… agarra mi…
- No… solo puedo con un dedo… recuerdas…
- Da igual, rompo mi norma de hoy… me estás poniendo a cien… no puedo esperar más… eres un capullo redomado… joder…

Y Diego intentó moverse, darse la vuelta… intentó levantarse… pero Borja con suavidad pero firmemente, no le dejó…

- No puedo esperar… haz algo…
- Calla de una vez… que pareces una cotorra… cocoa… cocoa…

Borja acercó su boca al cuello de Diego. Le fue dando pequeños besitos. Le lamía suavemente, despacio… alcanzó al lóbulo de su oreja… primero lo acarició con su lengua… cerró sus labios sobre él… lo mordió suavemente. Sus manos no dejaban de recorrer suavemente las piernas de Diego…

Diego no dejaba de suspirar. Eran demasiadas sensaciones a la vez. Era demasiado tiempo soñando con este momento, con el cuerpo de Borja pegado al suyo, con sus manos recorriendo su cuerpo, con su boca… con su lengua… Notaba además con el pene de Borja no hacía más que crecer, aunque había descargado apenas hacía unos minutos… Notar además la respiración suave de él sobre su cuello… detrás de la oreja… una respiración que parecía se mecía también al ritmo de esa canción que estaba cantando los dos… de esa poesía que estaban componiendo… con métrica perfecta… como la perfección de sus cuerpos pegados, piel con piel… sin un hueco entre ellos… notaba su polla palpitar… parecía que iba a estallar… necesitaba un solo empujón más para estallar en borbotones… lo necesitaba… esa sensación previa al orgasmo le invadía el estómago… el pubis… el perineo… su culo… esa sensación de que un estallido de placer está llegando… todo era placer… pero quedaba esa bomba final… apenas se dio cuenta de que Borja le estaba pellizcando… todo su cuerpo estaba lleno de sensaciones… no le daba tiempo a disfrutar de cada una por separado… las manos de Borja en sus piernas, en sus muslos, su lengua en el cuello, su respiración, su pecho contra su espalda… el palpitar de su polla frente al principio de su espalda… ahora los dedos de Borja estaban en su perineo… en esa zona entre los huevos y su ano… ¡¡Por Dios!!! Empezó a pensar que iba a ser posible correrse sin siquiera tocar su polla… “por favor”… “Borja, por favor”… no dejaba de pensar… notó un dedo subir por su polla… Borja se había decidido al fin… ese suave roce de un dedo… “por favor”… llegó hasta la cabeza de su falo… “por favor”… suavemente acariciaba ahora ese punto… ese punto… “por favor” solo era un roce… “Por Dios”… suavemente… en círculos… notaba su lengua en su oreja… su dedo en ese punto… solo un dedo… suavemente en círculos… notaba la polla de Borja palpitar en su espalda… notaba un suave movimiento… el pecho de Borja caracoleaba sobre su espalda… “¡Por Dios!” Diego… gemía... Ese dedo en…

-¡Por Diossssssssssssss!!!!!!!!!!!... ¡¡Agggggggggggggggggggggg!!!!

Diego levantó su cuerpo… tensó todos sus músculos… apoyaba solo su cabeza en el hombro de Borja… y sus talones… levantó su cuerpo… se cayó el edredón al suelo… todos sus músculos estaban en tensión… su cuerpo estaba brillante… bañado en sudor… y Borja seguía besando su cuello… mientras observaba…
Uno… - ¡Aggggg!
Dos… - ¡Agggggggggggg!
Tres… cuatro… cinco… su respiración estaba entrecortada… notó como el semen volvía a caer sobre su cuerpo… giró su cabeza… como un desesperado giraba su cabeza buscando la boca de Borja… la encontró… se besaron…
…
…
y se besaron…
…
…
Seguía con su cuerpo levantado… todo su estómago y su pecho lleno de leche… su miembro todavía erecto, mirando al techo… su respiración recuperaba poco a poco su ritmo habitual…
…
…
y se besaron…
…
…
Bajó poco a poco su cuerpo… se volvió a acurrucar entre el cuerpo de Borja… Éste volvió a poner el edredón sobre sus cuerpos… y así se quedaron un rato… mirando el fuego crepitar en la chimenea… con sus manos entrelazadas… piel con piel…
…
…
y se besaron…
…
…


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